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26 septiembre 2020

De psicópatas y neuróticos


Hoy quiero seguir hablando de la tecnología, pero me voy a adentrar en el inhóspito y tenebroso mundo de las elucubraciones. Voy a plantear una hipótesis, una teoría a refutar. La teoría me viene a la mente por culpa de que a veces, debido a mi eterna adolescencia y su mente divergente, soy capaz de juntar diferentes teorías, textos, axiomas o simples afirmaciones y llegar a elaborar lo que en este texto presento.

Cada vez están más cotizados los neuróticos que los psicópatas. Vamos a sus conferencias y les alabamos, escuchamos las conferencias TED, adquirimos sus aplicaciones y sus inventos nos parecen fascinantes, creemos en ellos como los grandes salvadores de esta sociedad. Así, a cada alabanza que reciben son más valientes, se creen más dioses, el ego aumenta, como si estuviéramos hichando un glogo. No sería de extrañar que, de aquí a unos años, veamos más neuróticos en la clase política, desbancando a la ingente cantidad de psicópatas que hay metidos en los hemiciclos. Quizás lo que vemos ahora es una mezcla entre psicopatía y neuroticismo en ejemplos como Bolsonaro, Trump, Johnson, y otrora Berlusconi. 

Después de leer a Byung Chul Han, detenidamente y sin prisas, por supuesto, y su famoso libro “la sociedad del cansancio”, puedes llegar a varias conclusiones muy interesantes sobre el comportamiento del ser humano en la sociedad. Las reflexiones de Han son estupendas y tan bien elaboradas que parecen imposibles de refutar (seguro que algún osado ya lo ha hecho). Una de esas conclusiones interesantes, quizás de las más importantes del libro, es como el ser humano, el trabajador, ha pasado de ser esclavo (entendido como persona oprimida por un patrón u oligarca) a ser su propio esclavista. Dice Han que si antes el trabajador, por culpa de esta opresión, desarrollaba una serie de patologías (neurotismo, psicopatías, esquizofrenias,… ) derivadas del echo de querer escapar y no poder hacerlo, en la actualidad, al ser el propio trabajador su opresor, las patologías psicológicas se han derivado a las depresiones, no hay nadie que no seas tú mismo al que poder echar la culpa de tu fracaso en la libertad, el locus de control es interno y por tanto aparece la depresión. 

Pero, aunque nace de aquí, no es esta mi teoría, ya que más bien me centraré en las personas opresoras, las clases dominantes, las que tienen y quieren seguir teniendo, ya sea dinero, poder, reconocimiento, vida,… Hace unos años leí un artículo de Eduard Punset en el que decía que alrededor del 5% de los broquers de bolsa, políticos, grandes empresarios, etc. eran psicópatas, más bien psicópatas adaptados, cuando la media en la sociedad es menor del 1% y muchos de ellos están en la cárcel. Este porcentaje aumente bastante si no demuestran ser psicópatas pero sí tener rasgos psicopáticos. Hasta hace poco creía a pies juntillas esta afirmación. No volví a leer nada más sobre el tema, hasta que hace poco llegó a mis manos una afirmación bastante interesante sobre la neurosis en los grandes magnates de las nuevas tecnologías (Elon Musk, Mark Zuckerberg, Larry Page y Sergey Brin,… ) que, quizás unidos por la pleonexia desarrollada por un mundo hipercapitalista, hayan desarrollado este especie de neurosis por tener más, por querer incluso la inmortalidad, por creer que en las nuevas tecnologías van a encontrar la solución a todos los problemas que tiene la sociedad, en definitiva, por creerse Dioses. 

Así, estos nuevos gobernantes mundiales neuróticos, han sido los únicos capaces de oponer resistencia ante los otros gobernantes, los psicópatas. La guerra entre unos y otros empezó hace tiempo. Las antiguas empresas (energéticas, bancos, farmacéuticas, comestibles, ropa, etc.) les ha salido el competidor de las nuevas tecnologías que no quiere tener el poder, quiere el poder sea él, no quiere vencer a nadie, se cree el salvador y mesías. Veremos que unos luchan contra el cambio climático, los otros no; unos están a favor de la renta básica, los otros no; unos hacen yoga, otros se comen un chuletón; unos defienden la causa feminista, otros la niegan. La batalla la están ganando los neuróticos porque ya casi han conseguido la tan ansiada IA, los medios de comunicación casi todos son suyos o están controlados por ellos, las redes sociales, los programas de distribución de mercancías, las apps para acceder a los productos de los psicópatas,… 

Esta guerra está servida, pero seremos los esquizofrenicos antes y los depresivos ahora, los que sufriremos las consecuencias de esta batalla social. Seguiremos sin ser libres, porque a unos como a otros no les interesa lo más mínimo que lo seamos. Durante mucho tiempo hemos analizado la animadversión de los psicópatas hacia la libertad de sus esclavos pero, al igual que los psicópatas ya han conseguido que seamos nuestros propios esclavos, los neuróticos han conseguido que nos creamos libres y que, además, esa libertad nos la han dado ellos a través de las nuevas tecnologías. Como dice Ekaitz Cancela, sólo nos queda “despertar del sueño tecnológico” en el que nos tienen encerrados.


Como ya he dicho, esto es una elucubración basada en unos apuntes mentales que uno le vienen cuando lee ciertas cosas que, a priori, parecen ciertas pero ¿quién dice que lo serán? O quizás sea cierto todo lo que aparece en las lineas anteriores.


09 mayo 2015

¿Qué me da EQUO que no me dan los demás?

Parece que, últimamente, está de moda cambiarse de partido, optar por otras alternativas en las que explorar la posición que uno tiene, ya sea por búsqueda ideológica, por querer cambiar el mundo de forma más rápida, de formar parte de un grupo más amplio en el que sentirse acogida, por buscar una salida profesional,... y voy a contar el porqué este no es mi caso.

Lo primero que tiene que quedar claro es que en ningún momento deseo faltar al respeto a  nadie ni a ninguna organización, todas se merecen mi respeto.

A pesar de lo que se pueda pensar, nunca fui medioambientalista, no he estudiado biología ni los fines de semana me los he pasado caminando por la montaña, no abrazo árboles, no tengo animales domésticos, no fumo marihuana ni soy vegano. Así que ¿por qué milito en EQUO y no en otra organización? ¿por qué no he aprovechado el auge de otras organizaciones para intentar cambiar el mundo? Todo se remonta al año 2005. Entonces cayó en mis manos un documento llamado “la carta de los verdes mundiales” firmada en Camberra en el año 2001.

Quizás fue casualidad (aunque poco creo en ellas) pero en aquel momento de mi vida buscaba y lo encontré, en forma de carta, firmada por unas personas por las que yo también tenía mis prejuicios. Hablaba, ya por entonces, de justicia social, equidad, mediambiente, participación ciudadana, soberanía, no violencia,... muchas de ellas jamás las había escuchado, pero quizás fue otra cosa la que me llamó la atención, el último punto de la carta, que dice: Nos apoyaremos unos a otros personal y políticamente con amistad, optimismo y buen humor, sin olvidarnos nosotros mismos de disfrutar en el proceso. 

¡Nunca había escuchado nada tan bonito proveniente de la política! y, después de diez años, jamás lo he vuelto a oír en ninguna otra organización, ni siquiera ahora que hay tanta diversidad.

EQUO, los verdes para que nos entendamos, tiene sentido porque tiene en cuenta a la gente, porque las ve en su conjunto, porque ve las relaciones entre ellas y con la naturaleza. EQUO ha cumplido cuatro años y nuestro crecimiento como organización ha sido lento comparado con la vertiginosa aparición de otras. Este crecimiento lento nos ha aportado una cosa muy valiosa y escasísima en política, humildad.

Ahora les lanzo una pregunta ¿prefieren ustedes un tomate grande, hermoso, perfecto pero que ha crecido a un ritmo no natural e insípido?, ¿o uno de esos feos, pequeños, deformes y que se ha pegado en la mata días y días pero que su sabor le hace casi hasta llorar? Con esto espero haber dado respuesta al título de mi artículo.

04 julio 2013

y llegó el verano

Y llegó el verano, tiempo para analizar lo que ha sucedido este curso, pero sin bajar la guardia, que algunos aprovechan el tiempo de asueto para dar más por saco.

En estas reflexiones echamos la vista a todo el curso y vemos todo lo que ha sucedido y una de las cosas que veo es que he escrito en este blog menos que cualquier otro año. Probablemente no porque no hayan sucedido cosas, todo lo contrario, he escrito menos porque han sucedido tantas cosas que a la que me ponía a reflexionar sobre lo sucedido ya venían con otro regalito más.

Me decía un compañero el otro día que este año había echado de menos el tiempo para la reflexión, llegar a casa y pensar sobre las cosas que estaban sucediendo. Y es que estos gobiernos, desde el nacional hasta el local, han seguido al pie de la letra lo que parecía decir Maquiavelo en su libro "El príncipe", algo así como que todo lo malo hay que hacerlo cuanto antes, ya habrá tiempo de ser bueno (o de parecerlo).
Todo el curso he estado leyendo a otra gente y hablando con otras personas, intentando sacar conclusiones de la vorágine de sucesos; pero faltaba algo, esa mirada desde lo alto, la perspectiva de un análisis desde la distancia (histórico-temporal y emocional). 

Ha llegado el verano y la verdad es que estoy cansado: me he cansado de manifestaciones, de huelgas, de miércoles verdes, de viernes negros, huelga de hambre, claustros, asambleas, reuniones y más manifestaciones (y pocas fiestas); he cambiado de emisora de radio casi cada día y los últimos días dejé de leer periódicos y sólo escuchaba emisoras de música. La palabra es saturado, cortocircuitado, mi mente y mis ánimos ya no daban para más.

Todo esto sucede,  no porque no hayamos conseguido nada, que probablemente sea así (interesante artículo de Antonio Aramayona sobre este tema de conseguir o no cosas con la lucha) sino porque no he tenido tiempo para reflexionar sobre lo vivido. Además de ver que la respuesta de la gente cada vez iba a menos.

Así que antes de sucumbir a la tentación de decir por qué ha sucedido todo lo que ha sucedido este curso, dedicaré un tiempo a la reflexión, un tiempo a sentarme y analizar cada una de estas cuestiones que ahora mismo me asaltan. Y para ayudar a la reflexión, ¿qué mejor que un poco de fiesta y de relax?

21 septiembre 2012

La muerte que me hizo reflexionar

La muerte de Carrillo me ha hecho meditar sobre dos cosas que comentaré en este blog, aunque también tengo que decir que no he conocido mucho la vida de Santiago Carrillo, a pesar de que lo considero una
 persona importante en la historia de España.

La primera y más evidente es con que facilidad este gobierno está arrojando por la borda algo que ha costado tanto sacrificio, esfuerzo y seguramente vidas, en conseguir. Me refiero a los derechos laborales, justicia, servicios sociales, educación, sanidad pública y universal,... y una de las personas que lucharon por esto toda su vida fue Carrillo. No sé que pensaría al final de su vida viendo qué es lo que está sucediendo, quizás una persona que ha luchado durante toda su vida sin esperar grandes cambios esté a vuelta de todo y lo viera con otra perspectiva y mirada. Pero ¿cómo puede ser tan fácil una cosa y tan difícil la contraria? Claro que siempre se ha dicho que lo malo cuesta poco y lo bueno mucho.

Lo segundo que me viene a la mente es algo que llevamos unas pocas personas debatiendo durante mucho tiempo. Santiago Carrillo fue un luchador por sus ideas, esto no le cabe la menor duda a nadie. Luchó contra la dictadura de Franco, como lo pudo hacer Gandhi contra el imperio Inglés, o Luther king contra el racismo en EE.UU., Mandela contra el Apartheid, Rosa Parks, Ken Saro-wiwa, Vandana Shiva, y un largo etcétera (salvando las distancias claro está). Todos y todas ellas tenían alguien al que dirigirse y decirle "eres mi enemigo", y luego hacer con él lo creyeran oportuno, desde luchar hasta la muerte o amar también hasta la muerte, pero tenían claro hacia quién dirigían ese esfuerzo.

Ahora el enemigo, aunque nos animamos a ponerle un nombre (v.g. capitalismo, neoliberalismo, EE.UU., multinacionales,...) no sabemos cómo luchar contra él, seguramente porque ese enemigo está también dentro de nosotros. A Carrillo no se le podía meter Franco dentro de sus entrañas, el enemigo lo tenía fuera. Pero el consumismo, gran herramienta del capitalismo, se nos mete dentro de nuestra forma de vida, en nuestras relaciones personales, en nuestro tiempo libre,.... Como una droga, nos reporta felicidad, eso sí, momentánea, pero felicidad al fin y al cabo, que nos hacen olvidar lo desgraciados que somos al ser esclavos de un capitalismo voraz; somos esclavos del consumo, del acaparar bienes materiales, del dinero, de nuestra hipoteca, de nuestro coche e incluso de nuestro tiempo. Pero a la vez, eso que nos hace esclavos pensamos que nos libera, como aquella droga de Un mundo feliz, el soma.

Así pues ¿cómo luchar pues contra un estilo de vida al que gran parte de la gente está enganchado, un enemigo que está dentro de cada uno de nosotros? Creo que aquí está el reto de aquellas personas que queremos un mundo mejor y más justo.

01 agosto 2012

No conmigo

No me gusta llevar la cuenta de las veces que he salido a la calle este curso pasado porque me agobio sólo de pensarlo. Entre huelgas, concentraciones, manifestaciones, asambleas y reuniones, hemos dedicado mucho tiempo a defender unos derechos que creíamos tener. Esto me gusta, defender derechos, luchar contra las injusticias, concienciar a la gente sobre lo que está pasando, mostrar tu punto de vista, coincidir con gente que piensa como tú y con otros que no.

Sólo en este curso (2011-2012) el aumento de la gente que ha salido a la calle ha sido espectacular. Desde la primera huelga a la que en mi instituto sólo se apuntaron 8, hasta la última manifestación que en pleno julio llenó la plaza Cervantes de Huesca, ha habido una especie de "concienciación ciudadana" enorme.

¿Qué es lo que ha pasado para que se produzca este cambio? Está claro que todo esto se lo debemos al gobierno de Rajoy (y todo aquello que hay detrás, ya sea Merquel, los mercados,... no voy a entrar a hablar de esto aquí). Así que Rajoy con sus medidas ha conseguido que la gente se movilice, desde los mineros hasta la policía local de Huesca. Pero en realidad qué es lo que está sucediendo, ¿es un cambio en la sociedad?, ¿la conciencia de que se está rompiendo el estado de bienestar?, ¿la gente ha visto que estamos abocados a un sistema de privatización?, ¿nos empezamos a sentir responsables de que haya mil millones de personas que pasan hambre en el mundo?, ¿nos fastidia que cuatro multinacinales sean las que dominan el planeta y por tanto a nosotros?, ¿estarán desconfiando de los medios de comunicación?, ¿lo harán por el trabajo infantil, la destrucción del planeta,etc.? Pues me parece a mí que no, que no van por ahí los tiros, y que la mayoría de la gente con la que he compartido las últimas manifestaciones no están pensando en nada de esto que acabo de nombrar, sólo hay un dueño y señor de las movilizaciones: "poderoso caballero es don dinero".

Por supuesto estoy generalizando, y mucha gente aun defendemos un cambio de modelo, como por ejemplo, el decrecimiento. Pero cada vez están más personas que por la única razón que están ahí es porque les han quitado poder adquisitivo y de esta forma poder consumir como hasta la fecha (lo que mal entendíamos como el bien estar social, que bien podríamos decir, bien tener social). Estoy convencido que si les preguntáramos si querrían volver al modelo anterior a 2008, dirían que sí sin dudarlo, quizás algunos darían algún matiz, pero el fondo sería el mismo, un modelo productivo, consumista y ciego a todo lo que sucede allende las fronteras.

Así que tengo dos opciones, o voy a las concentraciones-manifestaciones-... e intento dar mi opinión a la gente que vea por ahí, o bien no voy ya que no quiero luchar por volver a lo de antes.

27 julio 2012

Desconexión

De vez en cuando hago lo que llamo "apagón digital" (en alusión a aquello que se llamó apagón analógico). Consiste en no utilizar ningún medio tecnológico digital, es decir evitar el ordenador, el teléfono móvil, el reloj, la alarma, televisión, radio (y si es menester, aunque no corresponda al mundo digital, la prensa escrita), añado el coche (a no ser que sea una urgencia),... en fin, voy añadiendo aquello que, después de una reflexión, soy capaz de decir "esto no lo necesito".

Uno de los textos que me han llevado a esto, a parte de buscar la tranquilidad y la reflexión sin ningún tipo de interrupción, son los 232 puntos del manifiesto unabomber. A toda persona que lea este blog le propongo un ejercicio, leer primero el manifiesto y luego leer sobre la persona que lo escribió, Theodore Kaczynski. Creo que es importante hacerlo por este orden porque si averiguan quien es esta persona podrá cambiar su visión sobre él e influir en su lectura.

Lo que me gusta hacer es poner en cuestión aquellas cosas que se dan por buenas sin reflexión alguna. Una que actualmente parece no tener ninguna opinión en contra es el avance tecnológico, todo "avance", sirva para algo o no, es bienvenido sin ningún cuestionamiento (salvo aquello que choca contra la moral colectiva). La tecnología sigue siendo un producto de consumo, y como tal susceptible de utilizarlo mal (esto se rebate con lo de "un bolígrafo también se puede usar para matar a gente y no por ello es malo"), pero además de esto, también se puede convertir en un consumismo desmesurado, incluida la adicción a las nuevas tecnologías (en Alicante hay ya una unidad que trata esta adicción http://www.exii.es/). El uso del teléfono móvil como dependencia social, la inhibición de los procesos cognitivos cuando vemos la televisión, la desprotección de datos en internet, el consumo deshumanizado a través de la red, son ejemplos, añadidos a la adicción que cada vez más gente tiene, de como las nuevas tecnologías pueden ser perjudiciales al individuo y a la sociedad y no somos capaces de ponerla en entredicho, más bien la alabamos y beatificamos a sus desarrolladores (con Steve Joves a la cabeza).


Como digo, no todo es malo en la tecnología, ni mucho menos, solo que creo que en el inicio de la era tecnológica somos unos bebes sin el conocimiento apropiado para saber manejarla, avanza más rápido que la capacidad de nuestro cerebro para aprender como funcionan. Menos mal que tenemos gente como Richard Stallman que muestran un camino muy interesante sobre hacia dónde debería dirigirse la tecnología, la informática en concreto. Dejo una frase de Stallman que leí al poco de que Steve Jobs muriera, un poquito duras, pero es que para este hombre, la libertad en las tecnologías es imprescindibles, y para ello lo que hace es decir lo que piensa: "Steve Jobs, el pionero de la computación convertida en jaula encantadora, diseñada para quitar a los tontos su libertad, ha muerto."

24 julio 2012

Del liberalismo a la psicopatía social

Leí hace poco en la revista "Redes para la ciencia" un artículo muy interesante. Hablaba sobre la cantidad de psicópatas que hay en nuestra sociedad, concretamente un 1% de la población total era psicópata (otros estudios dan el 3%). No detalla por culturas, nivel económico o situación geográfica, así que supuse que sería en el mundo occidental del norte.

Lo más interesante no era esto sino lo que venía a continuación. Después de comentar que el porcentaje de psicópatas que hay en las cárceles asciende a un 11% (esto no quiere decir que el 11% de los psicópatas estén en la cárcel, sino que de toda la población que hay en las prisiones, el 11% padecen algún tipo de psicopatía), introduce algo como que "No sabemos el lugar que ocupan en la clase política [···] ni en los profesionales de la Bolsa [···], pero sí conocemos las peculiaridades de los psicópatas como coletivos social, lo que nos puede servir de sustitutivo del indicador de quién se lleva la palma de la responsabilidad de la crisis".

Algunos psiquiatras hablan de la "cosificación" de las personas, esto es que para un psicópata las personas se convierten en cosas, por lo tanto no existe la empatía. Otro de los rasgos característicos de los psicópatas es que buscan el poder, les crea cierta satisfacción sobre las otras personas que, recordemos, ya no son personas, son cosas que utilizan para llegar o mantener ese poder. Utilizan el miedo y la mentira como herramienta de trabajo, pero lo han de hacer de tal forma que no sean detectados. Por eso, muchas veces, estas personas nos parecerán de lo más agradables, saben como engañarnos, saben que damos importancia a los sentimientos y a la empatía.

Digo yo que a estas alturas del post ya saben por donde quiero ir. La competitividad es un herramienta que ha utilizado el liberalismo para mejorar su sistema. La teoría dice que competir hace que los comercios mejoren, que las empresas se esfuercen por dar un servicio mejor, que  los bancos busquen cada vez mayores beneficios, que un grupo político sepa hablar y rebatir mejor. Y si consigues esto, tienes poder, poder de decisión en un banco, en una multinacional o en la política, poder sobre otras personas y otras organizaciones.

Los padres del liberalismo decían que seríamos capaces de descubrir a los que nos engañan, a los egoístas y ambiciosos. Pero en la ecuación se dejaron a los psicópatas, que en muchas ocasiones no somos capaces de distinguirlos, porque saben como manejarse en la sociedad. Estas personas, que no tienen empatía ni compasión, juegan con esta ventaja en el sistema que nos ha tocado vivir. Muchos de ellos están como pez en el agua, pisotean y destrozan sin importarles nada, y sobre todo nadie, porque tienen que mantener el poder y no sienten nada hacia nadie; y no sólo no los descubrimos, sino que a veces los cubrimos de honores y gloria.

El liberalismo ha quedado demostrado que no es bueno, crea pobreza y desigualdad. Quizás esto se así porque se nos han colado los psicópatas, los engreídos, los avariciosos, los egoístas,... y las buenas personas se han ido a refugiar en sus pequeños nichos familiares y de amigos para no sufrir.

Yo no sé cómo detectar a estas personas (quizás con Resonancia Magnética funcional, ya que parece ser que hay una pequeña diferencia en una parte que une la Amígdala con la Corteza Orbitofrontal), pero quizás deberíamos empezar a pensar en algunas soluciones para quitarle el poder a las personas y dárselo a los colectivos, reducir el tiempo en el poder (y no sólo en la política).

Este tema da para mucho más de un post (quizás escriba algo más), y quizás por eso no quede clara mi posición sobre el tema. Simplemente aclarar una cosa, la psicopatía es una enfermedad, y aunque haya puesto a la misma altura esta enfermdad con tendencias psicológicas como el egoismo y la avaricia, quiero que quede claro la gran distinción que hay entre estos dos aspectos.

24 abril 2012

Reafirmando

Ultimamente no hago más que reafirmar mis hipótesis, esos pensamientos que me vienen de vez en cuando, en los momentos en los que no tengo a mano nada para apuntarlos.

Sobre algunas de estas cosas ya he escrito, pero de otras no. Y es que leyendo el blog de Miguel Solana me ha venido a la memoria una cosa en la que pensé hace algún tiempo.

Desde que milito en el partido ahora llamado eQuo, he visto como la mayor parte de la gente criticaba nuestras propuestas, que íbamos en contra del progreso, retrógrados y conservacionistas eran de los adjetivos menos sangrantes que recibíamos. Algunas personas llegaron a llamar al partido como "el partido candil", ya que queríamos regresar a un mundo donde no existiera ni siquiera la luz eléctrica, "volver a las cavernas" llegaban a decir algunos periodistas, mejor dicho contertulios, de programas de radio y televisión. También nos llaman utópicos, pero eso será cuestión de otro post.

Lo que viene al caso es que, gracias a Miguel Solana y su lucidez, he vuelto a caer en la ironía de la política, y es que resulta que las mismas personas que nos criticaban, y todavía lo hacen, sobre nuestras políticas, se han convertido en los auténticos retrógrados. Aquellos que eran el paradigma del progreso, del desarrollo,... ahora lo son de la vuelta a las cavernas, a aulas de 40 alumnos (como hace 30 años), a una sanidad para los más ricos (como hace 50 años), cierre de fronteras (30 años), abrirán nucleares en vez de avanzar hacia las renovables, defendemos a los bancos en vez de a las personas, a la universidad sólo podrán ir los hijos de las familias acomodadas, el patrón de una empresa decidirá que tipo de derechos laborales le da a su empleado y además le dará las gracias, la TVE será igual de independiente que con Urdazi, el medio ambiente será igual de valorado que cuando escribió Miguel Delibes su primer libro, trabajaremos jornada y media como en el primer cuarto de siglo pasado, los gitanos son perseguidos y expulsados como cuando los reyes católicos (esta se lleva la palma en tiempo)...

Mi abuelo me cantaba una canción cuando yo era chico, decía algo así: "el que viva en el año 2000 verá con asombro los tiempos cambiaos/ ya no hará falta albañil porque no habrá goteras en ningún tejado/ los camellos, cerdos y bueyes por encima del agua podrán caminar, las niñeras serán suprimidas porque ya los niños nacerán criaos/ en los parques y en las avenidas ya no los veremos con tantos soldaos/ y cualquiera tendrá un autogiro y una azotea para aterrizar" Mi abuelo no vivió el año 2000, murió con la esperanza de que algo de lo que cantaba en esta tonadilla se cumpliera. Está claro que la cosa no se encamina hacia donde él esperaba, más bien todo lo contrario, volvemos a tiempos en los que mi abuelo empezaba a aprender a cantar.

23 marzo 2012

21 marzo 2012

Otro tipo de huelga por favor

Mi cabeza no para de darle vueltas a si debo hacer huelga el día 29 o no. Me levanto por la mañana y estoy convencido de que debo de hacer huelga, que no me queda otra después de ver todo lo que está haciendo el gobierno, y que si al día siguiente sale en los periódicos que sólo un 5% ha secundado la huelga no sea por mi culpa.

Así que este sentimiento de culpabilidad y rabia, se van entremezclando durante el día con el de impotencia e inutilidad. Si hacemos huelga al gobierno lo mismo le va a dar, incluso creo que le vendrá bien que todos su funcionarios faltemos un día al trabajo, ¿cuánto puede llegar a ahorrarse?, pues millones de euros, que le vendrán muy bien para financiar esta campaña de austeridad. Además, la huelga se convoca por una reforma laboral, pero nada se hará si hay una reforma educativa sangrante. El gobierno tiene un aval de la mayoría absoluta, de una Europa que cada día nos exige más y de un sistema capitalista que ve con buenos ojos como nos encaminamos a la privatización de todos los servicios sociales. Y por lo tanto lo mismo le dará cuánta gente salga a la calle. A todo esto se le suma mi animadversión hacia los sindicatos mayoritarios, que no fueron capaces de hacerle una huelga a Zapatero (el señor Germán Sanroman ha tenido a bien corregir este fallo, ya que SÍ que hicieron "huelga general" al gobierno de ZP), porque le tenían miedo al que está ahora, ¿o es que nos hemos olvidado que Zapatero abrió la veda de unos recortes que hoy se hacen se han agrabado?

Por lo tanto, me levanto convencido de una cosa y cuando me estoy poniendo el pijama estoy convencido de lo otro. Sin embargo, creo que he encontrado una solución (no lo he hecho yo solo, que me ha ayudado un amigo con el que voy a trabajar), a raiz de lo que van a hacer los diputados de la izquierda plural, que hacen huelga, pero por alguna extraña razón les pagan. Ese día iré a trabajar, pero no haré nada, me sentaré en mi mesa de profesor, me quedaré en la sala de profesores o les explicaré a mis alumnos que es esto de la huelga general, por qué se hace, los derechos que tenemos, etc, puede que me quede en la puerta del centro o me ponga a charrar sobre esta huelga con las conserjes, lo que sea con tal de que papá estado no recaude el dinero de ese día. Luego calcularé cuanto dinero me hubiera quitado el estado (creo que ronda los 100€) y los donaré a una organización. Está claro que me pueden abrir un expediente por esto, no me cabe la menor duda, pero es que un acto de desobediencia civil sin repercusiones personales no lo concivo.

Sé que este tipo de huelga quizás sólo valga para mi sector y pocos más, así que cada sector debería pensar una forma más inteligente de protestar

Yo no provengo del mundo obrero, por eso me baso mucho en las posiciones que tienen algunos amigos míos que sí que saben del tema. Las repercusiones de la reforma laboral la saben muy bien la gente de los sindicatos, pero me parece que no se han parado a pensar en las formas de protestar. Seguimos anclados en esquemas decimonónicos como las huelgas y las manifestaciones con pancartas. Sé que se pueden sacar muchos fallos de mi reflexión, pero lo que verdaderamente intento es dinamizar e investigar otras formas de protesta, y también, por supuesto, acabar con esta disonancia cognitiva. Si alguien puede ayudarme a mejorar esta propuesta...

14 diciembre 2011

Una de Castanesa

Hace poco me ocurrió una de esas casualidades de la vida que le hacen a uno reflexionar y por ende crecer como persona, cuestionarte todo lo que sucede al rededor e incluso los propios principios.

Llevo ya un tiempo leyendo un libro que a mucha gente le sonará y otras lo habréis leído, Anna Karenina, de Tolstoi. Es un libro que tenía en la guantera para cuando tuviera una época de tranquilidad, así que lo dejé para después de estas últimas elecciones. Estoy fascinado con este libro por varias razones, pero la que viene al caso en esta entrada es que es algo más que una novela. En ella, uno de los protagonistas, Konstantin Levin (este es uno de los nombres del personaje, porque estos rusos son de poner muchos apodos a la gente), me ha atraido desde el inicio de la novela, es quizás el personaje que más ha evolucionado en su forma de actuar y de pensar (aunque todavía no la he terminado).
Pues bien, una de las cosas que le obsesionan a este personaje es el campo, como mejorar la producción, ama la tierra, y a pesar de ser un burgués le encanta hacer las labores típicas de labranza y cosecha, le gusta los campesinos, su vida, su forma de ser,... y cada vez más se va dando cuenta de una cosa importante, en todas las decisiones anteriores para mejorar la productividad de sus tierras sentía como muchos trabajadores eran holgazanes y sobre todo no hacían lo que les mandaba en cuanto les daba la espalda. Entonces descubre que a aquellas personas sí que les gusta trabajar, les gusta el campo tanto o más que a él a pesar de no ser sus tierras; lo único, que les gusta trabajar a su manera, con sus reglas, sus descansos, su productividad,... y hasta ahora Levin no se había dado cuenta de esto, por lo que decide incluir en su forma de organizar el campo las actitudes de los campesinos, incluso escribe un libro en el cual dice que lo fundamental para trabajar la tierra es tener en cuenta a los trabajadores. Sin duda alguna habia abierto los ojos hacia una nueva forma de trabajar el campo.

Todo esto lo leí y analicé una semana antes de que me ocurriera otro suceso. Estaba en una casa de turismo rural en el valle de Castanesa, regentada por un matrimonio que llevaba ahí toda su vida (nacidos en el mismo valle), que preparaban sus propios productos de forma ecológica, tienen su ganado, su huerto, sus campos,... y además encantadores. No pude evitar preguntarle por la ampliación de la estación por Castanesa, cuál era su opinión. No dudó en defender el proyecto, aunque eso sí, bajo una estrecha vigilancia por agentes medioambientales y ecologistas. No entré a debatir mucho sobre el tema, esta vez quería escuchar y aprender. Aquel señor no tenía ningún interés económico, ninguna tierra suya iría para especulación inmobiliaria ni nada parecido, sólo pensaba en la inevitable muerte de su valle, donde los pueblos que más habitantes tienen en invierno son 8, 4, 5, 2 y 1. Más o menos es la proporción que me vino a decir aquel hombre mientras fuimos a dar una vuelta con su todo terreno por los campos y me enseñaba como lo jabalíes le estaban haciendo la vida imposible destrozándole unas preciosas praderas.

Y ahora me encuentro en un pueblo donde ayer hablé con un agricultor que le pagan las manzanas entre ¡¡¡12 y 18!!! PESETAS. Y por supuesto que le hecha sulfatos y todo lo que pueda, sino el tamaño de estas  no sería el adecuado y se las pagarían a menos precio. 

Así que este es el panorama que redacto y que me cuestiono. ¿Puedo criticar o incluso luchar contra muchas de las situaciones que perjudican al medioambiente sin contar con las personas que viven ahí donde se produce o producirán estos atentados contra la biodiversidad?


Así pues, la labor se complica, y aunque cuestionarse estas cosas a veces pueda resultar tedioso y paralice el trabajo que estabas haciendo hasta ese momento, es necesario realizarse estas preguntas de vez en cuando. De momento no tengo respuesta, sin duda seguiré buscando.

19 octubre 2011

Largos días de vacío

Parece que se ha convertido en una costumbre tener unos días de vacío en este blog.

El verano, algún examencillo (que salió bien por cierto) y que me casé hace poquito (esto también salió bien por cierto, jejeje) han retrasado mi vuelta a la escritura de este blog.

Una de las cosas más bonitas que me han ocurrido en este tiempo, además de casarme claro está (este blog lo lee mi mujer), ha sido lo que yo denomino "apagón digital". Durante más de un mes no he leído el correo, no he visitado las redes sociales y tan apenas he utilizado el móvil. No he visto la televisión, ni casi he escuchado la radio, casi no he encendido este ordenador en el que ahora estoy escribiendo, no he llevado reloj, ni mp3, ni.... y saben una cosa, ¡¡¡he sobrevivido!!!, se puede vivir y no vean como, que felicidad, que alegría, que relaciones personales. Aunque también he descubierto otra cosa, y es que he vivido un poco aislado del mundo, un poco más y no me entero de la manifestación del 15-O, de que soy candidato para las generales de Equo por Huesca,... no vean que felicidad.

Alejarse es bueno, cargas pilas, coges perspectiva, aprendes a ver que no eres imprescindible (lo que da una libertad increible) y sobre todo descansas.

Ahora ya he vuelto, dispuesto a dar "guerra", y como regalo de mi regreso aquí les dejo un vídeo musical de "calle 13", la verdad, muy bonito.

27 enero 2011

La competencia innecesaria

Desde niño me han dicho que tengo que ser el mejor (nunca lo fui en nada por cierto), que nadie te da nada, que tienes que competir, que el hombre es un lobo para el hombre, que mire por mi mismo y no por los demás, que en este mundo nadie da nada,... en fin, una serie de refranes y lecciones que se van clavando como una impronta en la actitud de las personas.

Así que así es la vida, una lucha constante con la gente que tienes a tu alrededor. Pero me parece que mi generación hemos aprendido mal esta lección, porque la hemos llevado tanto al extremo que hasta nuestros vecinos son enemigos, no miramos a la cara a la gente por la calle, cerramos la puerta de casa por dentro, e incluso cuando llaman a la puerta miramos por la mirilla y si no lo conocemos no abrimos (me lo hizo el otro día un vecino con el que tenía que hablar por un tema de humedades).

Competimos por temas que no son necesarios porque tanto nos han dicho que hay que competir que por si acaso. Además, los políticos y los mercados se encargan también de decirnos que hay que aumentar la competitividad de nuestro país para salir de la crisis, que nuestras compañías no son competitivas y que si esto no cambia se tendrán que ir a un sitio que sí lo sea.. La leche, es que somos un vagos de narices, hablamos demasiado en el trabajo, demasiadas horas perdidas, cafés, almuerzos,.... hay que producir, producir, producir,... la competitividad es productividad.

Saben una cosa, hasta hace bien poco todo esto me lo creía, la competencia ayuda a la producción (aunque hubiera algo que no me cuadrara), otra cosa es que me importara un bledo la producción de materiales y pusiera por encima la producción de felicidad. Pero es que resulta que he descubierto que se puede producir mucho y bien sin necesidad de competir, simplemente haciendo lo que te gusta, quizás más lento, seguro pero bien. Y aquí están unos pocos ejemplos de infinitos que hay de como se puede lograr esto:
  • Gimp: editor de imágenes de software libre. Se puede decir que no compite con nadie porque no busca una rentabilidad económica. ¿Es peor que el photoshop? pues seguramente, pero ¿de verdad necesitamos tanto como el photoshop?
  • QCAD: Programa de Software Libre de dibujo vectorial. ¿es mejor el AutoCAD? Seguramente sí, pero vuelvo a hacer la misma pregunta y además, ¿qué ha aportado a la humanidad el AutoCAD que no pueda hacerlo el QCAD?
  • InkScape: Similar deducción de este programa con el Corel Draw.
  • Música: La música más bella creada (la música clásica), no fue creada gracias a la competencia entre Mozart y Bethoben. Lo mismo ocurre con la pintura y la escritura.
  • La radio: Marconi no inventó la radio pensando en competir con Tesla para ver quién sería el primero en sacar una telegrafía sin hilos. Y esto con infinidad de inventos.
  • y como no Wikipedia. Llevo años introduciendo algún que otro artículo y modificando otros en esta enciclopedia y jamás lo he hecho con ánimo de competir. Ahora asistimos al décimo aniversario de ella y sigue creciendo sin necesidad de competir con nadie.
  • ....
Convencido me quedo que en esta vida no hace falta competir para crear lo que verdaderamente es importante. Lástima que aun nos creamos los mensajes de Ford en esto del mercado y no podamos romper con la impronta de la competitividad.

03 noviembre 2010

¿Necesidad?

Esta es una de esas cosas sobre las que reflexiono en bastantes ocasiones: La necesidad, ¿qué es lo que necesito en realidad?

Quizás uno de los mejores momentos para escribir este post sería la navidad, aunque visto lo visto prefiero hacerlo ahora y enlazarlo con la noticia que lanzaba hace pocos días Cáritas. Pero voy por partes que sino me pierdo.

Como digo, Cáritas lanzaba el otro día la noticia de que el año pasado atendió de urgencia a casi 800.000 personas (casi un 2% de la población del país). Con esto queda demostrado dos cosas, la primera es que la crisis es un hecho, y un hecho dramático, un 2% de la población pidiendo para poder comer (sólo en cáritas) es muy preocupante. La segunda, de la cual también se han hecho eco algunos medios de comunicación, es que Cáritas tiene cada vez más socios y aportaciones individuales, es decir, aun ha quedado algo de humanidad después de una época de deshumanización como la que hemos tenido. Pero no es esto lo que me ha llevado a escribir este post.

Quizás ahora que hay tanta gente que está pasando verdadera necesidad, el resto de personas hayamos empezado a comprender que es eso de la necesidad, o al menos reflexionemos sobre el tema. Conozco gente que se compra ropa todos los fines de semana, y a eso lo llama necesidad; otros se cambian de coche cada año o dos años, y eso también es necesidad; hay otros, o los mismos, que van a Ikea y casi todo lo que ven ahí lo ven necesario; hay quienes ven necesario cambiarse de móvil cada seis meses, tener un mp4 e incluso un ipad o un miniportatil; otras personas ven necesario tener una casa en propiedad, plaza de garaje y trastero;...

Parece con estas palabras que estoy juzgando a los que hacen todo esto (igual que me podrían juzgar a mí por otras cosas materiales que tengo y que las considero esenciales), pero lo que verdaderamente intento hacer es juzgar a toda una sociedad que como decía Eduard Punset: "hemos invertido demasiado tiempo en televisores, lavavajillas y demás objetos materiales y demasiado poco en la verdadera felicidad". Juzgo a una sociedad que se ha engañado así mismo definiendo necesidad a todo objeto material que le apetecía tener en un momento determinado, quedándose con ello en un falso primer escalón de la pirámide de Maslow. Y esta sociedad es tanto el que consume, el que vende, el gobierno que premia el consumo,...

Todos hablamos del consumo desaforado que estaba llevando la sociedad, pero seguimos consumiendo (los que podemos claro), somos conscientes del error, pero seguimos adelante, como el drogadicto que es consciente de lo que está haciendo pero no puede evitarlo. Algo así como una drogadicción colectiva de la que ahora mucha gente se ha tenido que desenganchar a la fuerza.

Dos formas veo de conseguir que la sociedad salga de este limbo de consumo. La primera es que cada vez haya más gente que únicamente pueda aspirar a lo verdaderamente necesario, forma que no comparto ya no sólo por el sufrimiento de las personas sino también porque una vez que se salga de esta situación volveríamos a lo mismo o peor (algo típico en las adicciones). La segunda forma es empezar a reflexionar cada vez que vayamos a adquirir un producto de consumo, evitando el autoengaño y poco a poco ir saliendo de este doloroso y falso mundo feliz, de este síndrome de diógenes consumista, para pasar de una vez a la siguiente fase en este juego que es la historia del ser humano, antes de que el "game over" llegue sin haber descubierto las maravillas que nuestra especie es capaz de realizar.