29 enero 2026

HABLARLE A LA PARED - DE ADICCIONES LEGALES I

 El 31 de marzo de 1929 la industria tabacalera decidió que tenía que cambiar el curso de su marketing. Una vez ya estaba normalizado el consumo de tabaco en los varones, nada mejor que convencer a sus novias y esposas para duplicar sus ventas ¿cómo lo hicieron? Utilizando el psicoanálisis: Era el desfile de pascua en Nueva York, contrataron a unas mujeres de la alta sociedad y les dieron las instrucciones para que en un momento dado (con las cámaras delante) se encendieran a la vez una marca concreta de tabaco. El tabaco ya no era algo sucio e inmoral, ahora era feminista, moderno y liberador.

 Pero ahí no se quedó la cosa, habían pasado décadas y se habían dado cuenta que tenían más clientes potenciales a los cuales les estaba “prohibido” llegar: los menores de edad. Engancharse de joven es más fácil que engancharse de adulto. Así que fueron para ahí, mucho más sutiles, pero más convincentes. Por ejemplo, Camel creó unos dibujos animados en los 90 y su cuota de mercado en menores de edad pasó del 0,5% al 32%. Pero la mejor campaña fue cuando las propias tabacaleras decían: “Fumar es para adultos, no dejes que tus hijos fumen”. ¿Qué hicieron los hijos? Pues lo de siempre, llevar la contraria: “fumar es de adultos y además está prohibido” esto es lo que pensaban los menores de edad. La jugada se ve clara.

Pero hoy no quiero hablar del tabaco (quizás en otro momento hable de los mal nacidos vapers), simplemente he utilizado esta droga legal para hablar de otra que utiliza más y mejores trucos de marketing para venderse: las redes sociales y algunas nuevas tecnologías.

Cuando llegó internet a los hogares españoles (principios de los 2000), era usado casi exclusivamente por adultos, el tiempo de espera para cargar un vídeo hoy en día sería insufrible, solo había un dispositivo y una conexión en cada hogar… hasta que en 2012 llega la fibra óptica. Pero antes había llegado el smartphone (2008) y luego llegó el 4G (2013), y las redes sociales: El botón de Like de Facebook (2009), los filtros de Instagram (2010), WhatsApp (2012), los shots de Tik Tok (2018), y un sinfín de redes en la que perderte y… engancharte.

Si la droga de las tabacaleras era la nicotina (con un poco de amoniaco para potenciar la adicción), las redes sociales utilizan la dopamina que se dispara cuando recibimos un like, un nuevo seguidor o nos contestan a un mensaje. A todos nos gusta que reconozcan nuestro esfuerzo o alaben una virtud que tenemos, pero si esto lo buscamos insistentemente se convierte en un problema porque nos focalizamos en hacer las cosas por reconocimiento externo y no por el simple placer de hacer las cosas bien. Hasta aquí la adicción (de la cuál podríamos hablar mucho más), pero ¿cómo han llegado a convencernos para que esta droga esté en todos los hogares y que además estemos convencidos de que es inocua, que no pasa nada por consumirla? Voy a hacer una comparación con las tabacaleras:

1 - Si el tabaco vendía libertad allá por 1929, las tecnológicas venden la conexión global y democratización (la paradoja es que las dos venden libertad para algo que te va a hacer adicto);

2 – Si el tabaco añadió amoniaco para aumentar la adicción a la nicotina, las redes sociales introdujeron el Scroll infinito y los likes (no puedes consumir solo uno);

3 – Si con el tabaco estuvieron 50 años diciendo que no era perjudicial para la salud aun sabiéndolo, las redes sociales ocultan los grandes daños que hacen a la salud mental;

y 4 – Lo que más me interesa, cómo han llegado a los jóvenes desde hace más de una década. Ya he explicado cómo lo hacían las tabacaleras (dibujitos y rebeldía), a las tecnológicas esto les ha resultado muchísimo más fácil: Supuestos pedagogos diciendo que con las pantallas se aprendía mucho (así nacieron programas como Baby Einstein), también nos vendieron la teoría de los “nativos digitales” (más o menos viene a decir que nuestros hijos pertenecen a otra especie y sino tienen una tablet se quedarán atrasado), estar aburrido es perjudicial, las tecnológicas se metieron en el sistema educativo (ejemplo clásico es el Classroom de Google), alabanzas a la multitarea (lo cual ha quedado demostrado que es perjudicial porque el cerebro del ser humano nunca podrá funcionar haciendo cosas en paralelo) y, por supuesto, mantenía a nuestros niños y jóvenes ocupados mientras cenábamos con nuestros amigos, ya no hace falta jugar con ellos, hay una máquina que lo hace por nosotros.

Hoy he hablado de cómo estas tecnologías se han introducido en nuestra sociedad y en especial en nuestros jóvenes. En el próximo artículo escribiré sobre el dolor que causan, un dolor que llega silenciosamente, en forma de ansiedad, depresión, anorexias e incluso suicidios en nuestros menores.

27 diciembre 2025

HABLANDO A LA PARED – PECADOS CAPITALES

 Si en el artículo anterior hablaba de los regalos que nos hacemos estos días, este mes cabe hablar de esas promesas que, una vez empezado el año, queremos cumplir: que si perder unos kilos, ver más a la familia y a los amigos, dejar de fumar, hacer más deporte, leer un poco más,… en fin, todas esas cosas que consideramos buenas y que luego no cumplimos por culpa de algunos de los malditos pecados capitales: la gula, la pereza, la avaricia y envidia.


Esto es lo que hacemos los adultos a comienzo de cada año pero, por mi trabajo, lo que más me interesa es saber qué hacen, piensan, sienten y padecen los adolescentes. Puede que les parezca más complicado, sin embargo es todo lo contrario. Los adultos nos engañamos, complicamos y proyectamos un futuro que, casi con toda probabilidad, no alcancemos. ¿Qué hacen los adolescentes? Pues sencillamente ser más prácticos y no prometerse nada ni a sí mismos ni a nadie. La razón de este comportamiento quizás ya la haya explicado en algún artículo anterior y tiene que ver con la dificultad que tienen para hacer pronósticos, para proyectar su vida en un futuro próximo, tomar decisiones adecuadas, controlar impulsos, evaluar consecuencias de ciertos actos,… ¿y por qué no saben hacer esto? Pues porque tienen una parte del cerebro que les falta por desarrollar, una parte en la que nos damos golpes inconscientemente cuando cometemos algún error, más o menos la frente.

Un adolescente no es capaz de ver consecuencias, de pronosticar ni augurar qué va a pasar digamos… en una semana. Esto, sin todavía haberlo estudiado, fui consciente en mis primeros años de trabajo y escuchaba las conversaciones de mis alumnos. De lunes a miércoles hablaban de lo que había pasado el fin de semana, a partir del jueves ya tocaba planificar el siguiente. Poco se ahí de lo que iban a hacer el mes siguiente y no digamos en verano. Sin embargo, en los institutos les insistimos en que tienen que estudiar día a día para poder tener un aprobado a final de curso ¿qué sucede entonces? Que no nos hacen caso porque final de curso cae tan lejos como Australia, todo lo que ocurra ahí, en ese tiempo tan lejano, les importa un pimiento. No porque sean malvados, despreocupados o les importe todo menos que una lombriz sino porque, sencillamente, no pueden proyectar su vida más allá de unos pocos días o quizás alguna semana (no confundir cuando vemos algunos niños de unos nueve años cantando villancicos el día diez de agosto, esa es otra historia).

Así que llegados el día uno de enero y aquellos que habéis tenido la suerte de tener una comida con la familia, si alguien se ha atrevido a preguntarle a un adolescente qué tiene pensado para este año, habréis podido comprobar la indiferencia en sus ojos, pero hay algo más. Habréis podido descubrir que lo que de verdad siente es una incomprensión absoluta ya que ni siquiera piensa en que le queda una semana para acabar las vacaciones y todavía no ha empezado la tarea que tiene que hacer, está pensando en cómo salir de esas conversaciones que no entiende ni entenderá, que va a intentar por todos los medios quedar esa tarde con sus amigos y que solo ellos comprenden que el tiempo verbal futuro sólo se usa para un par de días en adelante.

¿Todo esto es malo? Pues por supuesto que no. Un adolescente no tiene que pensar en el futuro, no tiene que saber las consecuencias de sus actos y tiene que tomar decisiones equivocadas. Se que lo que estoy diciendo parece una locura y contraviene las normas básicas de conducta en una comunidad pero ¿un bebé no se cae antes de andar, un niño no escribe garabatos antes de letras y palabras, cuántas comidas hemos retirado hasta conseguir cocinar como nuestras abuelas,...?

Es cierto que es bonito proyectar nuestro futuro, nos produce una satisfacción casi perversa pensar en las vacaciones de verano durante los días de Navidad. Pero nuestros adolescentes no pueden, aunque quieran, no pueden, ni deben. Siento mucho decir que necesitan probar los siete pecados capitales. Esto no quiere decir que les dejemos y les permitamos todo, debemos acompañarlos, hablar con ellos, hacerles ver que hay normas y que hay consecuencias, que las asuman y, al igual que recogemos al bebé que se ha caído cuando está aprendiendo a andar o a un niño le ponemos letras con puntitos para que aprenda a escribir, debemos de recoger a nuestros chicos y chicas cuando cometan esos errores e incurran en algún pecado capital comprendiendo que no hay maldad, solo están aprendiendo a “caminar”.

25 noviembre 2025

HABLANDO A LA PARED – DULCE NAVIDAD

Llegadas estas fechas y, como educador que soy, me veo en la obligación de sacar el tema por excelencia, ¡Los regalos de Navidad!, pero centrándome en lo que les llega a los adolescentes.

Hay regalos que no aceptan críticas porque se han convertido en uno más de la familia, véase: video consolas, relojes digitales, auriculares bluetooth, tablet y, como no podía ser menos, teléfonos móviles que, para algunos, será su primer teléfono. A otros les llega el permiso para crearse una cuenta de Tik Tok o de Instagram o incluso una suscripción para toda la familia a Netflix, Spotify, etc.

Luego tenemos la ropa: chandals, sudaderas, gorras, mochilas, abrigos, gorros, zapatillas,… lo que sea pero de color negro; no me pregunten por qué, pero llevamos unos años que a nuestros adolescentes les encanta vestir todos los días de luto (a veces, para sentirme bien, pienso que lo hacen porque son conscientes de que ha muerto el respeto, el esfuerzo, la crítica,… pero está claro que no).

Añadimos unos complementos y accesorios para sentirnos más guapos y guapas: gafas de sol, un kit de skincare (algo así para mantener la piel fina y bonita), alguna pulsera o anillo, uñas postizas,…

No me olvido del mejor regalo de todos, el que nunca falla, con el que aciertas seguro mientras sea muy grande, el más impersonal pero el que más adeptos tiene, eso sí, no da sorpresa, ni para bien ni para mal… hablo del bendecido dinero. Con él puedes hacer realidad cualquier regalo con el que estés soñando, incluidos los que más de moda están ahora aunque no por ello ilegales “vápers”.

Estos son los más populares, pero hay chavales que pertenecen a familias muy extrañas que reciben regalos que pueden ayudarles a crecer como personas: libros, instrumentos musicales, juegos de mesa, kits de experimentos, un telescopio o microscopio, cuadernos para pintar o dibujar, entradas para un musical o el teatro… Pero con estos regalos hay que tener mucho cuidado porque un libro puede convertirse en un arma arrojadiza para un adolescente que no esté acostumbrado a recibirlos.

Llevo tiempo pensando que los regalos de Navidad no sirven para mucho sino es más que para gastar dinero, para sentir esa falsa felicidad que da el comprar algo y para que los adolescentes nos dejen en paz mientras usan sus dispositivos electrónicos. No solo es en Navidad, también es para las confirmaciones, para los cumpleaños, el día de San Valentín,…

Ojalá entendiéramos los regalos como una manera de estar dándonos a la otra persona, de que hemos estado pensando en ella, que la conocemos tanto que sabemos sus necesidades, lo que le gusta, lo que le emociona, en lo que sueña…

Si viéramos los regalos de esta manera no los haríamos exclusivamente en Navidad u otras fechas señaladas, sino cuando de verdad fuera necesario, cuando menos se lo espera. Imagínense levantarse un día de mayo y regalar una flor que has cogido en el campo a la persona que tienes al lado porque sabes que eso le va a hacer feliz y llevas unos días viéndola triste. No hace falta que conteste a la pregunta de qué le va a hacer más feliz, si esta flor o una tablet.

Es inevitable regalar cosas en Navidad, no hacerlo sería de bichos raros, de Grinch. Tampoco digo de no hacer estos regalos ya que son tan esperados que no recibirlos se vería casi como una ofensa. Pero quizás podríamos empezar a regalar además cosas no tan materiales y sin que sean la recompensa de algo, por ejemplo: Tarjeta regalo vale por un abrazo cuando quieras y las veces que quieras, vale por un paseo por el monte un sábado por la mañana, vale por una semana sin hacer la cama ni recoger la habitación (mantener la puerta cerrada para no asustarse), vale por una clase de cocina para aprender a hacer macarrones con tomate gratinados, vale por una tarde de domingo con merienda y cine, vale por una fiesta con tus amigos en casa y los padres seremos los camareros y cocineros; también podemos regalar dos tarjetas, una de color rojo que cada vez que la enseñes tus padres te tienen que dejar en paz y una de color verde para decir que quieres contar algo importante y quieres ser escuchado; vale para elegir un día al año de no ir al instituto,… Para hacer estos regalos hay que ser muy valiente, hay que romper con tradiciones, con el dejarse llevar,… y si los vuelves a leer veréis que todas tienen algo en común: estaremos regalando tiempo a nuestros hijos.

27 octubre 2025

HABLANDO A LA PARED – RESPETO y AUTORIDAD

Seguramente habrán notada e incluso habrá salido en alguna conversación con sus amigos o familiares que los jóvenes de hoy en día no tienen respeto a nadie ni a nada. Tampoco les sorprenderá que esto lleva siendo así desde que el ser humano es ser humano. Entonces, si esto es así desde que el primer adolescente le dio por saco al primer adulto hace posiblemente unos diez mil años ¿Por qué hablo de esto en este artículo? Pues porque voy a poner el foco en otro sujeto, en las familias. Esta vez no le podemos echar la culpa a la adolescencia.

Un adolescente busca referencias, una autoridad que le guie, no al estilo dictatorial, pero sí una persona segura que le diga qué esta bien y qué está mal, que tenga la capacidad de imponer unas consecuencias a unos actos, esa persona en la que su subconsciente se fije cuando tenga que tomar una decisión y no tenga ni idea de qué hacer. Como habrán adivinado, ese referente es la familia, pero ¿qué es lo que pasa? Pues que están cambiando las relaciones paterno filiales y ahora nuestros hijos e hijas ya no son responsables de nada, nuestros niños son muy buenos, estudian mucho, son incapaces de insultar, faltar al respeto, robar, pegar, beber, fumar,… y como somos incapaces de ver que hacen todo esto (y mucho más), pues no imponemos consecuencias a estos actos y aquel referente que les imponía una sanción a ciertos actos, se ha convertido en su abogado de oficio defendiéndolo de lo indefendible.

He aquí el primer error que estamos cometiendo. El segundo tiene que ver con otro sujeto, el que imponía su autoridad por su cantidad y curiosidad por el conocimientos, rapidez de respuestas, comprensión del mundo que les rodea e incluso sabe encauzar la energía desbordante de un adolescente en trabajo productivo, en aprendizaje profundo y expresión cultural de la belleza. Sí, somos los maestros y maestras, pero no aquel que nos tiraba der las orejas o nos imponía castigos desmesurados, me refiero a aquellos que eran capaces de comprender que un día malo lo tiene cualquiera (y más en la adolescencia), que te sonreía pero que también te hacía ver que había límites que no podías pasar. Ahora los maestros lo tenemos difícil para ejercer así por dos razones fundamentales: no tenemos aquella capacidad intelectual, de humildad y de conocimientos que poseían aquellas personas del renacimiento, las cuales sabían de todo y mucho; y no tenemos el apoyo de las otras autoridades, las familias..

Pero no se preocupen, los adolescentes, por definición, buscan estos referentes autoritarios que les digan qué está bien y qué está mal. No quieren que les justifiquen ni que les perdonen, tampoco quieren un profesor que les de “la chapa” sobre un tema y no sepa contestarle cuando le hace una pregunta que nada tiene que ver. El problema es que sino somos las familias o la escuela, acaban encontrando estos referentes donde no deben, como dice la jueza Natalia Velilla, lo acaban encontrando en las celebritas, aquellas personas que casi lo único que tienen es su popularidad, que no destacan por su conocimiento ni por el acercamiento emocional, sino simplemente porque son famosas, que opinan de todo aun sin saber de nada, que difunden bulos y que en muchas ocasiones acaban haciendo daño a otros con tal de permanecer en la parte alta de los más vistos en redes sociales, televisión, etc.

De la autoridad que ejerzamos con nuestros hijos e hijas desde diferentes puntos de esta sociedad (familia o escuela), dependerá que sepan interpretar este mundo y convivir con sus iguales. Si no somos capaces de mostrarles las consecuencias de sus actos; Si el maestro no empieza a ejercer como tal: comprender, incentivar la curiosidad, respetar y no solo enseñar; pensarán que no hay consecuencias y tendremos verdaderos tiranos, perdidos, incapaces de manejar situaciones adversas por sí solos, infantiles, creyéndose en posesión de la verdad siempre.

Estas dos autoridades tenemos que ponernos a cambiar nuestra manera de tratarlos cuanto antes y a la vez. Yo ya lo he hecho...

NOTA: Este artículo se publica en el periódico gratuito "la afluencia del jalón

 

30 septiembre 2025

HABLANDO A LA PARED – FRUSTRACIÓN


 Imágenes de Frustracion dibujos animados - Descarga gratuita ...

Quizás el artículo que van a leer en las siguientes líneas pueda parecerles un poco polémico, pero les propongo que hagan el ejercicio de cuestionarse sus propias creencias.

El sentimiento de frustración es sinónimo de fracaso, no llegar a conseguir un objetivo, una meta. Sin duda es algo negativo y, por lo tanto, el ser humano lo desprecia, lo aleja todo lo que puede, al menos eso es lo que parece que sucede en la sociedad actual. Pero ¿esto siempre ha sido así? Es probable que este sentimiento negativo haya sido desagradable a lo largo de toda la historia del ser humano, pero también creo que nunca ha sido tan apartado de la vida cotidiana como lo es en la época actual. No imagino a un neandertal (incluso antes) desistiendo de hacer fuego porque después de media hora haciendo chispas no se le encendiera la hoguera, o aquel de los primeros agricultores que después de poner cientos de semillas vea como una riada del Nilo se las lleva y dejara de poner en la siguiente estación porque ha visto frustradas sus intenciones. O imaginen ese primer arquitecto del medievo que está harto de ver siempre los arcos de medio punto en las ventanas y que quiere hacer otro para que entre más luz en las iglesias ¿cuántas veces se le tuvo que caer el arco hasta llegar al arco apuntado característico del gótico? Y si nos acercamos un poco más a la época actual ¿la NASA dejó de cejar en su intento de llegar a la luna después del fracaso del Apolo 1 y el Apolo 2? Pues no, y no fue hasta el 11 que no logró el objetivo.

Por paradójico que parezca, la frustración y el fracaso es una de las fuentes de crecimiento del ser humano. Sería algo así como echar el pié hacia atrás para coger impulso, o regresar a un punto de partida para tener una mejor visión del problema que hay que solucionar. Sin embargo, hoy en día la frustración la evitamos a toda costa. Huimos de cualquier clase de dolor, y la frustración lo es… pero solo al principio. Y esto sucede porque nos fijamos en el fin, en el objeto realizado y no en todo el camino que tenemos que recorrer. Y ya no solo eso, es que si vemos una pequeña posibilidad de fracaso ni emprendemos el viaje, no vaya a ser que nos genere un pequeño dolor.


Es lícito no soportar ver a nuestros hijos e hijas sufrir pero esto nos ha llevado a impedir que experimenten cualquier tipo de dolor y esto incluye el fracaso y la frustración. Pongo el ejemplo que más conozco, el instituto: como padres y madres estudiamos para poder explicarles, les ayudamos con las tareas (algunos incluso se las hacemos), vamos a tutorías para saber cuáles son los criterios de evaluación, presentamos alegaciones, nos enfurecemos con los profesores si suspende nuestro hijo, hacemos sus matrículas decidiendo las materias optativas en las que menos vayan a sufrir y si pudiéramos nos presentaríamos nosotros a los exámenes.

Como decía, es lícito sufrir cuando vemos la frustración en nuestros hijos, pero ¿es lícito impedirles este sentimiento? Si no aprenden ahora a frustrarse y saber que a veces el esfuerzo no tiene la recompensa esperada en el momento esperado, cuando sean mayores únicamente estarán capacitados para hacer aquello que les agrade porque todo lo que les genere cierto dolor lo desecharán, no serán capaces de enfrentarse a ello. En mis clases, y aquí entra parte de la polémica, les pido que me hagan cosas que sé que no saben hacer, les digo que se busquen la vida, que yo no les voy a ayudar. Por supuesto les impido que usen inteligencias artificiales y, en muchas ocasiones, incluso internet, “entonces” me dicen “cómo vamos a hacerlo”, yo levanto los hombros y les digo que no tengo ni idea. Durante los cinco primeros minutos, a veces más, afloran la frustración, la desidia, las quejas e incluso cabreos, intentos de dejarlo estar, etc. Sin embargo, al cabo de unos pocos minutos esa indignación inicial da paso a un pequeño interés, alguno de ellos ha encontrado algo: un camino, una pequeña luz, un avance hacia algo que, probablemente, no sea la solución correcta. Sin embargo han logrado algo, no saben muy bien el qué, descubren que no es lo correcto, vuelve la frustración, pero esta vez dura menos, se ponen otra vez en marcha, logran descubrir otra cosa, tampoco es lo correcto, se acaba la clase, no han logrado lo que les he pedido, al día siguiente volverán a intentarlo, alguno de ellos viene diciendo que lo ha intentado en clase y que le ha salido algo parecido, todos quieren copiarse y ver cómo lo ha hecho, tampoco está bien, se frustran, dicen que es imposible, y probablemente lo sea para ellos, pero les digo que lo vuelvan a intentar. Me hacen caso y se sientan. Entonces sonrío satisfecho porque mis alumnos acaban de conseguir algo de lo que no son conscientes y de lo que la sociedad actuales les está privando constantemente: la aceptación de la frustración. Desde luego no voy a dar consejos como padre o madre pero sí que les pido que acepten mi metodología como profesor, les garantizo que la lección que aprendan será mayor que cualquier de los temas que pueda explicar.

NOTA: Este artículo se publica en el periódico gratuito "la afluencia del jalón

 

Posted on septiembre 30, 2025 | Categorias:

10 septiembre 2025

HABLANDO A LA PARED - SOLUCIÓN RÁPIDA

Lo quiero YAAA!: Libro infantil para niños y niñas. A partir de 6 – 7 años  : Hernández, A.P.: Amazon.es: Libros 

Cada vez que un centro escolar nos enfrentamos a un conflicto con alumnos: peleas, discusiones, falta de disciplina o una simple vagancia, es muy habitual que esos comportamientos e incluso peores se reproduzcan en sus casas.

 

Así encontramos chavales que desobedecen a sus padres, que le faltan al respeto a los mayores, que se niegan a estudiar y a hacer las tareas, tienen la habitación hecha un desastre, ignoran a todo el mundo de la casa salvo cuando quieren discutir, llevan la contraria en todo, nada les parece bien, desprecian incluso la comida,… en fin, una serie de comportamientos que básicamente definen a un adolescente.

 

Las familias quieren acabar con esto cuanto antes porque en muchas ocasiones las situaciones se hacen insoportables y buscan soluciones rápidas a problemas complejos, y ahí empieza el primer error ya que, al menos en psicología y por lo general, los problemas complejos solo se suelen resolver con soluciones poco sencillas y que llevan mucho tiempo. Para que se hagan una idea, el psiquiatra experto en adolescentes Jesper Jool decía que los problemas de un adolescente se solucionan en la infancia de este.

 

Sin embargo, estamos en una sociedad en la que todo tiene que ser inmediato: si quiero ver una serie la tengo en streaming para verla en ese preciso momento, el 40% de los españoles no cocinan nunca (la comida la quieren en el mismo instante), las compras por internet tienen que llegar al día siguiente, tengo todo el arte al alcance de un click en el móvil o en el ordenador, deseamos viajar cada vez más rápido para llegar cuanto antes nuestro destino, queremos adelgazar en un mes mejor que en dos, cada vez hay más gente que en vez de ver una película entera, solo ve un resumen de diez minutos en Youtube; si nuestros hijos aprenden a leer a los cinco años mejor que a los siete (a pesar de que ya se sabe que es mejor aprender a los siete) y, por supuesto, me tomo una pastilla que me haga efecto cuanto antes para impedir cualquier tipo de sufrimiento o dolor que me impida disfrutar de esta vida y de cada instante.

 

Cansados de escuchar el mismo mensaje de mucha gente sabia que nos dicen que hay que disfrutar de esta vida pero que el disfrute no es llegar antes, aprender antes, comer antes, ver la serie antes,… que el disfrute está en ese camino. Gandhi decía que no hay camino para la paz, que la paz es el camino; Michael Ende, en su libro Momo, nos advierte que intentamos ganar tiempo para luego matarlo en casa viendo la tele; hasta Confucio, hace la tira de años, escribió que la recompensa es el camino. Pues bien, como decía, parece que nos hemos cansado de todos estos mensajes y hemos decidido tomar el camino contrario: queremos todo ya, y que le den al camino.

 

Sin embargo aun hay cosas que se nos resisten a tenerlas ya, a sacarlas de su proceso natural para reducir el tiempo de espera de sus metas. Por ejemplo, nuestro cuerpo aun necesita dormir entre siete y ocho horas para estar en buenas condiciones y por mucho café que tomemos, nuestras capacidades no serán las mismas; leer un libro nos lleva un tiempo considerable y, aunque podemos encontrar resúmenes incluso en un minuto de tiktok, el placer de la lectura como tal requiere tiempo; si quieres que se te conceda un deseo mirando las lágrimas de San Lorenzo, inevitablemente tienes que estar un rato mirando el cielo sin nada más que hacer que “matar” el tiempo. Y como anunciaba al principio de este artículo, si quieres solucionar un problema con un adolescente ármate de paciencia y templanza porque no hay pastilla que valga ni terapia de una semana. Sin embargo sí que hay una cosa que podemos hacer y que erradicaría casi todos los problemas que tenemos con nuestros hijos en un instante: y es pensar que esos problemas no son tales y que únicamente obedecen a un comportamiento normal de un adolescente, pero esto es tema para otro artículo.

 

NOTA: Este artículo se publica en el periódico gratuito "la afluencia del jalón

31 enero 2025

HABLANDO A LA PARED – Bienvenidos a la selva


 

En un instituto hay de todo. Es una selva con mucho colorido de plantas que simplemente vienen a estar y poco más que respirar, hay animales salvajes, hay seres graciosos y otros que infunden un terror casi paralizante.

Hay lagartijas que merodean constantemente por el centro a una velocidad de espanto y que te puedes encontrar asomando en cada rincón, con esos movimientos sacádicos que no sabes muy bien qué están buscando o qué tramarán. 

Sus opuestos son los perezosos: su lentitud exaspera hasta a los profesores más pacientes, suelen llevar capucha para aislarse todo lo que pueden de los demás. Algunos, han evolucionado de tal manera que son capaces de anticiparse a lo que va a ocurrir y llegar puntuales a los sitios. 

Puedes encontrarte una manada de hienas pequeñas y escuálidas intimidando a un conjunto de ñus enormes pero pacíficos que son incapaces de ver que con un simple manotazo los mandarían al otro instituto.

Como no, están las serpientes silenciosas pero con las que hay que tener un cuidado extremo porque si no estás alerta muerden y envenenan en menos de un segundo.

Seres encantadores como Koalas a los que solo quieres abrazar y proteger del resto de animales salvajes.

Otro personaje que no puede faltar en la selva es el rey, el león que, al igual que éste, en el instituto también va infundiendo temor gracias a sus andares, ahuecamiento de brazos, mirada indiferente y seguido de un grupo de acólitos incondicionales que le siguen. El resto de animales se apartan y retiran la mirada a su paso con la esperanza de no ser la próxima víctima.

Hay pájaros que revolotean felices, cantando de árbol en árbol, ajenos a todo lo que pasa en tierra firme, únicamente pendientes de juntarse en cuanto puedan con otros seres como ellos.

Los más pequeños e insignificantes, esos que quieren pasar desapercibidos, esas hormigas trabajadoras que, por no tener, no tienen ni miedo a los grandes depredadores porque no saben ni que existen. Están ahí para hacer su hormiguero y punto.

Hay animales solitarios como los leopardos. Estos vagan por el instituto mostrando que saben lo que están haciendo en cada momento (aunque en su interior no sean conscientes ni del mes en el que viven), seguros, tranquilos, se te pueden acercar en cualquier momento y decirte algo inesperado que te descoloca.

Aunque para descolocar, los monos. Nunca sabes por dónde van a salir. Graciosos, inesperados, cansinos y agotadores. “Estaría genial tener uno de esos en casa” piensas, pero tan solo por un rato porque, más allá de los cinco minutos, te tirarías por la ventana.

Y todo esto y mucho más, encontramos en un instituto. A veces, lo difícil es saber y asumir cuál de todos estos personajes selváticos es nuestro hijo. Pero si quieren averiguarlo rápidamente, hagan un ejercicio relativamente sencillo: regresen a cuando iban al instituto e intenten identificarse con alguno de estos personajes, con bastante probabilidad su hijo o hija será muy similar porque, no nos engañemos, hay cosas que, por mucho que pasen los años, no cambian.

Quizás, en otra ocasión les hable de otro tipo de animales, el profesorado...

NOTA: Este artículo se publica en el periódico gratuito "la afluencia del jalón

 

05 enero 2025

HABLANDO A LA PARED - ¿Quién está educando a nuestros hijos e hijas? Primera parte.


Recientemente vivimos en el instituto una de esas situaciones que nos remueven, que nos hacen pensar que algo está fallando en la sociedad. Después de pasar por la sorpresa, el enfado y la indignación apareció la pregunta de ¿quién está educando a nuestro hijos e hijas?

Tradicionalmente se ha dicho que es la familia la que debe educar (aunque algunos ya sabemos que se educan en la calle). Pero esto no es así, y más cuando llegan a la adolescencia, donde entra en juego uno de los valores más importantes para ellos: la amistad. Y una tercera pata, o microsistema como diría Bronfenbrenner, es la escuela, donde, aunque solo sea por observación, ven comportamientos, actitudes y respuestas de todo el entramado que forma un centro educativo.

Hasta hace un tiempo muy poca gente se planteaba que pudiera haber algún otro factor tan importante como estos tres que acabo de mencionar en la educación de nuestros alumnos. Algún psicólogo loco o pedagogo iluminado ponía el grito en el cielo por las horas que pasaban nuestros hijos e hijas delante de la televisión. Sin embargo ya tenemos evidencias de que las pantallas no son todo lo sanas o cuanto menos inocuas que nos decían (recomiendo la lectura del libro de Michel Desmurget “La fábrica de cretinos digitales”), y cada vez vemos que entran más en juego las redes sociales (el teléfono móvil) con las que pasan más tiempo que con cualquiera de las tres patas de las que hablaba más arriba (los “amigos” de las redes no son AMIGOS).

Así que en la era digital ha entrado en juego una nueva variable que, sin lugar a dudas, está influyendo en la educación de nuestros alumnos y alumnas, mucho más que el profesor de historia o la profesora de plástica, y no digamos que sus padres y madres. Atrás han quedado los tiempos en que lo que más importaba en la vida era ser aceptado en un grupo de amigos (filiación grupal), ahora necesito el “me gusta” aunque eso me lleve a grabar a una “amiga” en situaciones comprometidas y subirlo a las redes. Buscábamos consejo en un amigo, en el padre de este, en una profesora que inspiraba confianza, en un tío y, sobre todo, en la sabiduría de los abuelos; ahora esos consejos nos los da TikTok y su algoritmo que nos dice cómo adelgazar sin pasar hambre, infinidad de razones para estar triste o para hacer daño.

El cerebro de nuestros alumnos y alumnas está creciendo y formándose ¿De verdad vamos a dejar a unos algoritmos que sean los que marquen el camino de su crecimiento neuronal? De esta influencia hablaré en otra columna.

NOTA: Este artículo se publica en el periódico gratuito "la afluencia del jalón

29 diciembre 2024

HABLANDO A AL PARED - Aquí empieza todo

Hablar de educación no me resulta sencillo. Para mucha gente puede parecer fácil hacerlo, sobre todo para esos “todólogos”,  como los llama Carlos Taibo, que inundan las tertulias de las radios y las televisiones y escriben columnas semanales en los más afamados periódicos.


Y entonces, se preguntarán ustedes: “si no le resulta sencillo ¿para qué escribe esta columna?” Pues porque me apetece contarles cómo ve la educación un sencillo docente que lleva veinte años en la profesión y no ha sabido desligar el contenido de los libros de los problemas del alumnado, que no distingue el estar con un alumno en clase o en la calle, que los problemas familiares son también sus problemas, que en una evaluación habla de las notas como habla del sufrimiento y del cariño, que un profesor o profesora es algo más que un compañero de profesión porque tenemos los mismos objetivos, muy alejados de apretar un simple tornillo.


La RAE dice muchas cosas cuando buscas la palabra “educación” o “educar”, les animo a que lo hagan. Pero para mí, y para muchos docentes, educar no es solo transmitir unos conocimientos que yo tengo a unos chiquillos que no los tienen. Esta parte es muy importante, tanto para ellos como para la sociedad: imaginen si no les explicáramos cómo sabemos que la tierra es más o menos esférica, seríamos todos terraplanistas y creeríamos que nuestro planeta va a lomos de una tortuga gigante (como relata Pratchett en mundodisco). 


Pero hay más, mucho más: son horas y horas con ellos, en algunos casos incluso, por desgracia, más que con su familia, hay juegos, miradas, discusiones acaloradas, incluso abrazos, silencios, palabras bonitas o malsonantes, hay perdones, arrepentimientos,… en fin, hay convivencia. Muchas veces esa parte se nos olvida que está ahí, no se evalúa ni se le da importancia, sin embargo les hace crecer como personas mucho más incluso que el Máximo Común Divisor.


Y por eso esta columna, porque la educación es algo más que instruir en contenidos a sus hijos e hijas, y poco a poco les desvelaré qué es esto de educar, qué cosas pasan dentro de un centro educativo y por qué tenemos que empezar a darle mucha más importancia y por lo tanto comenzar a colaborar todos los agentes sociales que les rodean. Solo espero no estar hablando a la pared.

NOTA: Este artículo se publica en el periódico gratuito "la afluencia del jalón"

10 septiembre 2023

Soy machista

La afirmación que aparece en este título no es baladí, ni pretende ser una frivolidad, ni pretendo que se compadezcan de mí, ni mucho menos, quiero que se normalice este comportamiento del ser humano que hemos heredado culturalmente de nuestros antepasados.

¿Por qué sé que soy machista? Pues porque me lo ha hecho ver mucha gente que define ciertos comportamientos como desiguales, donde yo soy el dominante y pretendo mostrar a otras personas (mujeres) mi valía y la necesidad que tienen de mí, llegando en no pocas ocasiones a ser violento o condescendiente (machirulo).

Quizás, a parte del daño que puedo causar, una de las peores cosas de conlleva este comportamiento es el no darme cuenta de lo que estoy haciendo. Pero también hay que decir que ya pasé hace tiempo la etapa de la negación y la burla. Mucha gente de mi alrededor siguen anclados en esta página y no se les ve con ganas de cuestionar ese mundo de ignorancia y a la vez dolor que estamos creando.

Una cantidad cada vez mayor de mi alumnado es machista (chicos y chicas). Aunque dicen no serlo, sus actitudes dejan claro que sí lo son. Esto me preocupa aunque no tanto como que estos pensamientos se mantengan en la edad adulta. En la adolescencia se dicen y se prueban infinidad de cosas, nos ponemos a prueba, nos burlamos de la muerte a cada instante, asumimos ideologías diferentes casi cada semana,... esto es así, y debe de ser así. Solo hay una cosa que debe prevalecer y que en la mayor parte de estos chicos y chicas está, el respeto a los demás y la apertura a nuevas formas de ser y estar.

Y sí, yo tengo actitudes machistas, micromachismos y alguna vez macromachismos. Me duele reconocerlo y más me duele no poder ser dueño de mí mismo para controlarlo, y me duele hacer daño a otras personas. Pero me he hecho consciente de ello, cada vez reconozco con más facilidad esas acciones (incluido el lenguaje) que denigran, menosprecian e incluso hieren a las personas del sexo contrario. El proceso es lento, muy lento, tanto que mi objetivo real es que mis hijos no lleguen a reproducir este tipo de acciones.

Al final, lo único que hay que hacer es poner siempre por delante el respeto a las personas, a todas sin distinción, independientemente de lo que hagan, aunque para ello debamos hacer algo que cansa e incluso algunas veces nos duele: Cuestionarnos el mundo que nos rodea y estar dispuestos y abiertos a otras ideas que nos cuestionen.
Posted on septiembre 10, 2023 | Categorias:

03 enero 2022

Lo importante y lo útil

Desde tiempo inmemoriales se intenta explicar por qué lo que se enseña en las aulas de secundaria es importante que se aprenda. Me creo que estos intentos han sido infructuosos porque los alumnos y alumnas siguen sin ver la importancia de aprender del mismo modo que lo veía yo.

Durante mis años como profesor, ya tres lustros, he visto como iba creciendo una manera de decirle al alumnado la importancia de la educación, a saber: la utilidad en la vida diaria de todas y cada una de las cosas que se explican. Así, las matemáticas sirven para que no te engañen cuando vayas a comprar, geografía para saber dónde viajas, inglés para entenderte con todo el mundo y para cualquier trabajo, tecnología para arreglar cosas, educación física para estar en forma,.. y así, en todas la materias buscamos le utilidad en el uso diario de cada tema de cada frase o número que tienen que aprender en las aulas, cosas tan rocambolescas como que el Máximo Común Divisor es lo que usamos a diario si quiero saber el momento exacto en el que me cruzaré con alguien sabiendo mi velocidad y la de la persona de la que estoy enamorado o que muchas de las historias que aparecen en videojuegos son creadas a partir de la historia real del ser humano.

Sin embargo, no todo lo que se da en las aulas es útil. Muchas materias o temas se ven incapaces de encontrar esa utilidad: El Lazarillo de Tormes, la capital de Uganda, hacer una raíz cuadrada, quién pintó el Guernica, por qué el cielo es azul o por qué el blanco es la unión de todos los colores.

La pregunta típica es "¿y esto para que mierdas me sirve?". Me suelo adelantar a esta pregunta y les dibujo una gráfica en la pizarra (véase imagen) y les digo: "En secundaria, nada de los que os enseñen es útil en la vida real, pero es importante. Cuanto más inútil más importante".


Y esto no lo digo por causar revuelo, lo digo porque lo creo: cuanto más inútil es algo, más importante me parece. O mejor aún, cuanto más importante, más inútil es (que no es lo mismo).

¿Para qué me vale saberme un poema de Béquer?, para nada. ¿Es importante? SÍ

Casi nada de lo que se estudia y aprende en secundaria sirve para utilizarlo en la vida actual. Creo que es un error buscarle la utilidad, más bien deberíamos buscar la manera de hacer entender a estudiantes y familias la importancia de saber, por ejemplo que es la ley de Ohm o cuál es el significado de la Caverna de Platón. Si buscamos la utilidad ocurren cosas como aumentar las horas de inglés porque es un idioma que nos va a servir para nuestro trabajo en el futuro evitando decir que lo importante no es aprender este idioma, sino aprender cualquier idioma, porque las estructuras cerebrales se desarrollan de otra manera si aprendemos a pensar con otra lengua que no sea la materna; o que en el nuevo currículum de educación ponga como asignatura obligatoria la materia de programación informática, porque eso me va a servir para el trabajo de nuestros chicos en el futuro, en detrimento de las horas de filosofía e historia.

Así, convertimos, casi sin darnos cuenta y llevados por el utilitarismos y el mercantilismo, aquello que es importante en útil, lo que en principio está pensado para que nuestros alumnos y alumnas sean libre pensadoras y críticas, las convertimos en simples objetos que aprenden cosas útiles para servir a las necesidades de un mercado.

Por eso no me cansaré de repetir que sí, que lo que se enseña en secundaria no vale para nada, es totalmente inútil. Eso sí, la importancia de aprenderlo es extrema, no solo para nuestros hijos e hijas sino para la sociedad en su conjunto.



26 septiembre 2020

De psicópatas y neuróticos


Hoy quiero seguir hablando de la tecnología, pero me voy a adentrar en el inhóspito y tenebroso mundo de las elucubraciones. Voy a plantear una hipótesis, una teoría a refutar. La teoría me viene a la mente por culpa de que a veces, debido a mi eterna adolescencia y su mente divergente, soy capaz de juntar diferentes teorías, textos, axiomas o simples afirmaciones y llegar a elaborar lo que en este texto presento.

Cada vez están más cotizados los neuróticos que los psicópatas. Vamos a sus conferencias y les alabamos, escuchamos las conferencias TED, adquirimos sus aplicaciones y sus inventos nos parecen fascinantes, creemos en ellos como los grandes salvadores de esta sociedad. Así, a cada alabanza que reciben son más valientes, se creen más dioses, el ego aumenta, como si estuviéramos hichando un glogo. No sería de extrañar que, de aquí a unos años, veamos más neuróticos en la clase política, desbancando a la ingente cantidad de psicópatas que hay metidos en los hemiciclos. Quizás lo que vemos ahora es una mezcla entre psicopatía y neuroticismo en ejemplos como Bolsonaro, Trump, Johnson, y otrora Berlusconi. 

Después de leer a Byung Chul Han, detenidamente y sin prisas, por supuesto, y su famoso libro “la sociedad del cansancio”, puedes llegar a varias conclusiones muy interesantes sobre el comportamiento del ser humano en la sociedad. Las reflexiones de Han son estupendas y tan bien elaboradas que parecen imposibles de refutar (seguro que algún osado ya lo ha hecho). Una de esas conclusiones interesantes, quizás de las más importantes del libro, es como el ser humano, el trabajador, ha pasado de ser esclavo (entendido como persona oprimida por un patrón u oligarca) a ser su propio esclavista. Dice Han que si antes el trabajador, por culpa de esta opresión, desarrollaba una serie de patologías (neurotismo, psicopatías, esquizofrenias,… ) derivadas del echo de querer escapar y no poder hacerlo, en la actualidad, al ser el propio trabajador su opresor, las patologías psicológicas se han derivado a las depresiones, no hay nadie que no seas tú mismo al que poder echar la culpa de tu fracaso en la libertad, el locus de control es interno y por tanto aparece la depresión. 

Pero, aunque nace de aquí, no es esta mi teoría, ya que más bien me centraré en las personas opresoras, las clases dominantes, las que tienen y quieren seguir teniendo, ya sea dinero, poder, reconocimiento, vida,… Hace unos años leí un artículo de Eduard Punset en el que decía que alrededor del 5% de los broquers de bolsa, políticos, grandes empresarios, etc. eran psicópatas, más bien psicópatas adaptados, cuando la media en la sociedad es menor del 1% y muchos de ellos están en la cárcel. Este porcentaje aumente bastante si no demuestran ser psicópatas pero sí tener rasgos psicopáticos. Hasta hace poco creía a pies juntillas esta afirmación. No volví a leer nada más sobre el tema, hasta que hace poco llegó a mis manos una afirmación bastante interesante sobre la neurosis en los grandes magnates de las nuevas tecnologías (Elon Musk, Mark Zuckerberg, Larry Page y Sergey Brin,… ) que, quizás unidos por la pleonexia desarrollada por un mundo hipercapitalista, hayan desarrollado este especie de neurosis por tener más, por querer incluso la inmortalidad, por creer que en las nuevas tecnologías van a encontrar la solución a todos los problemas que tiene la sociedad, en definitiva, por creerse Dioses. 

Así, estos nuevos gobernantes mundiales neuróticos, han sido los únicos capaces de oponer resistencia ante los otros gobernantes, los psicópatas. La guerra entre unos y otros empezó hace tiempo. Las antiguas empresas (energéticas, bancos, farmacéuticas, comestibles, ropa, etc.) les ha salido el competidor de las nuevas tecnologías que no quiere tener el poder, quiere el poder sea él, no quiere vencer a nadie, se cree el salvador y mesías. Veremos que unos luchan contra el cambio climático, los otros no; unos están a favor de la renta básica, los otros no; unos hacen yoga, otros se comen un chuletón; unos defienden la causa feminista, otros la niegan. La batalla la están ganando los neuróticos porque ya casi han conseguido la tan ansiada IA, los medios de comunicación casi todos son suyos o están controlados por ellos, las redes sociales, los programas de distribución de mercancías, las apps para acceder a los productos de los psicópatas,… 

Esta guerra está servida, pero seremos los esquizofrenicos antes y los depresivos ahora, los que sufriremos las consecuencias de esta batalla social. Seguiremos sin ser libres, porque a unos como a otros no les interesa lo más mínimo que lo seamos. Durante mucho tiempo hemos analizado la animadversión de los psicópatas hacia la libertad de sus esclavos pero, al igual que los psicópatas ya han conseguido que seamos nuestros propios esclavos, los neuróticos han conseguido que nos creamos libres y que, además, esa libertad nos la han dado ellos a través de las nuevas tecnologías. Como dice Ekaitz Cancela, sólo nos queda “despertar del sueño tecnológico” en el que nos tienen encerrados.


Como ya he dicho, esto es una elucubración basada en unos apuntes mentales que uno le vienen cuando lee ciertas cosas que, a priori, parecen ciertas pero ¿quién dice que lo serán? O quizás sea cierto todo lo que aparece en las lineas anteriores.


11 junio 2020

A un sólo click

Llevo dos semanas de confinamiento. Me levanto por la mañana, cojo el teléfono móvil que estaba cargándose, miro el tiempo que va a hacer, abro la aplicación del periódico que suelo leer y alguna noticia más que puedo encontrar en el móvil (no sé muy bien cómo ni por qué aparecen en mi móvil pero accedo a ellas), me preparo el desayuno escuchando la radio en otra aplicación de mi emisora favorita. Con el café en la mano compruebo mis cuentas del banco (menos mal que todavía no me han pasado otra factura). Mensajes, correos electrónicos,… nada. Terminado el ritual matutino aún me falta uno, pasar todas las pantallas de mi móvil para ver si hay alguna aplicación olvidada. Sigo mirando el teléfono sin saber muy bien qué hacer con él.

Me levanto, me lo meto al bolsillo y me dispongo a trabajar online. Se supone que tengo que dar gracias por seguir teniendo trabajo, así que no me quejo. Me siento delante del ordenador, saco del bolsillo mi mejor herramienta de trabajo (el móvil). Llamo por teléfono, mando mensajes, correos electrónicos, miro el IBEX y algún otro valor, compruebo si el tiempo para hoy y los próximos días ha cambiado desde la última vez que lo vi, vuelvo a mirar si me han pasado alguna factura, me llaman por teléfono, cuelgo y ya tengo 10 mensajes (6 son memes, 4 de trabajo), busco en internet datos del coronavirus, me quedo mirando el salón en el que trabajo y hago mi vida, le falta algo, busco con el móvil un complemento que haga más agradable la estancia, hablo con mi hermana. Miro en el móvil si han llegado las actividades para mis hijos…

Y así todos los días de pandemia, pegado a un móvil que no me deja en paz. La compañía de telefonía me ha aumentado los datos que puedo descargar en la conexión, las televisiones de pago me han incluido muchos más canales,… parece que todo el mundo (incluidas las empresas) se está solidarizando con una sociedad que se prepara para uno de los momentos más duros de la historia reciente. Mientras tanto voy leyendo a Evgeny Morozov, a Ekaitz Cancela y a Éric Sadin entre otros, que me indican que esto no es así, que las empresas no buscan mi felicidad y bienestar (o al menos ese no es el fin último); tampoco lo contrario, mi alienación o mi modificación de la conducta. Parece que su objetivo son mis datos, mis movimientos, mis intereses, mis pensamientos,… es decir yo, pero ¿para qué quieren esto?, ¿para controlarme a través de la observación de mi estado de ánimo que hace Alexa analizando mi tono de voz?, ¿para saber mis movimientos en todo momento gracias a la geolocalización?, ¿para averiguar qué es lo que quiero comprar antes de que lo sepa incluso yo?… Seguramente haya algo de esto, pero van más allá, porque no sólo soy yo, son millones de personas haciendo lo mismo que yo y ahora, gracias al confinamiento, lo hacemos mucho más y más rápido.

Si el algoritmo que emplean para tratar esta ingente cantidad de datos es lo suficientemente eficiente, la IA está más cerca que nunca, pero mientras tanto, hay una cosa que me preocupa aun más, el control social: qué debemos pensar y cómo debemos actuar como sociedad en cada momento para que a los poderosos les siga yendo como hasta ahora. Ahora ya saben qué es lo que tenemos que hacer, pero ¿cómo lo consiguen? El primer ejemplo son las fakenews (justo lo contrario a lo que promete este blog), pero algo más sutil, eficiente y caro lo tenemos en las palabras de Pedro Baños cuando dice que las grandes potencias mundiales tienen a decenas de miles de personas creando tendencias a través de las redes sociales, tendencias que nosotros nos tragamos a cada click del ratón, que retuiteamos, compartimos, un me gusta, etc. sin darnos cuenta que modifican la tendencia de una sociedad que cada vez piensa menos, solo lee titulares y eslóganes y los debates en redes se reducen a un zasca y a la originalidad de cada una de las personas que entran al trapo. ¿No os habéis preguntado por qué ahora se habla tanto de la renta básica o del cambio climático?, ¿Son tendencias al azar o creadas con algún propósito? Y la gran pregunta que trataré de contestar en otro post ¿Somos realmente libres? Y en caso negativo ¿Qué podemos hacer?

Quizás en los próximos post intente dar respuesta estas preguntas y, seguramente, plantee algunas más.

15 abril 2019

De fútbol y política

Hacía muchos años que no iba a un partido de fútbol. Tarde de domingo, con dos hijos de 6 y 3 años a los cuales les encanta este deporte, decidimos ir a ver un partido en el que jugaba el equipo del pueblo en el que vivimos.

Todo normal e incluso entretenido, muy sociable: saludas a la gente que está viéndolo (tus vecinos), reconoces a los jugadores (la mayoría son del pueblo), conversas con algunos amigos, los chicos van a buscar los balones que se salen del campo, el sol nos da tregua cuando se esconde entre algunas nubes... en fin, algo muy tradicional y, además, agradable.

Pero la cosa se pone tensa, algunos jugadores no juegan limpio y el árbitro no se da cuenta. Insultos desde la grada, primero al árbitro, más tarde a los jugadores. Instrucciones un tanto extrañas del entrenador a sus pupilos. Y a partir de ahí, el desmadre: una mujer (del equipo visitante) dando el pecho mientras se pone en pie y le grita a un jugador local "hijo de puta", un jugador local le grita a otro visitante "negro de mierda", este último se enfurece y monta en cólera, un jugador local dice que no juega más con su "equipo de mierda". Un ganador y un vencido: el vencido, para aliviar el dolor de la derrota insulta y justifica su pérdida en el árbitro y en lo guarro de los otros; el ganador sale enorgullecido y no le importa haber pisoteado el orgullo (parece que de eso se trata este deporte).

Me pareció un espectáculo lamentable pero, según los presentes, aquello no había sido nada, un simple conato de incendio comparado con otros domingos.

Aquello me recordó a lo que sucede últimamente en política, que se trata de hundir al otro, sin importar el dolor causado y a quién nos llevamos por delante.

Yo no tengo intención de volver a un campo de fútbol en mucho tiempo. Ahora entiendo a aquellas personas (40%) que no quieren ir a votar 

13 abril 2019

Cómo llegar a la cúspide de Maslow pegando carteles electorales

Después de cuatro años, he vuelto a hacer una de esas cosas que, en un principio dan mucha pereza, pero que en cuanto te pones emocionan.

Ahí estábamos, un reducido número de personas (no más de diez) las que nos juntamos pegando carteles para las elecciones generales de 2019, colaborando entre gentes de tres partidos diferentes para que los carteles se vieran bien y estuvieran al gusto de todas.

Es un buen momento para hablar con algunas que sólo ves cada cuatro años. Una situación política que no habíamos vivido nunca, con tantos partidos con posibilidades de gobernar, con extremos que asustan y que las mas mayores les recordaba a tiempos pasado que querrían olvidar.

Como siempre, con alegría, emoción y luego un café. A sabiendas que somos pocas, que luchamos contra la marea mediática, contra los intereses de los poderosos,... lejos de una lógica desesperación, parece impulsarnos hacia un estado emocional tan bonito y tranquilizador que, más que una lucha, parece una terapia en la que nos elevamos a la cúspide de la pirámide de Maslow (la autorrealización).

Así, mientras me pringaba de cola, vigilábamos a mis hijos mientras jugaban, nos reíamos de lo guapo que es nuestro candidato y contábamos batallas de otros años, resulta que, sin darnos cuenta ni buscarlo, hemos conseguido crecer como personas. Ahora ya sólo nos falta que no nos creamos que nuestra verdad es la única verdad. 

12 abril 2019

Vuelvo a publicar y a seguir trabajando

Después de tres años y medio, vuelvo a publicar en el blog. ¿Por qué vuelvo a escribir públicamente? Pues porque quiero hacer público, anticipándome a noticias y la presentación oficial, el anuncio de mi candidatura a la alcaldía de Calatayud con la coalición PODEMOS-EQUO.

Este será uno de los canales que usaré para hablar de las propuestas que nuestro grupo propone para la ciudad de Calatayud.

Con mucha ilusión, algunos miedos y con ganas de trabajar, vamos haciendo un camino que llevamos allanando desde hace ya un tiempo.

Me encantaría conocer opiniones, dialogar y debatir. Me falta mucho por aprender de las gentes de Calatayud y su comarca. Así que en ello estoy, disfrutando de este aprendizaje y enseñando todo lo que puedo.

15 diciembre 2015

Anoche tuve un sueño

Anoche tuve un sueño. Así llamaba la atención Marthin Luther King en sus discursos, tenía un sueño donde su país era un país igual para todos y todas.

Pues ayer yo, lejos de querer compararme con este gran hombre, también tuve un sueño, soñé un país que cambiaba, un país donde la gente no tenía miedo sino esperanza y valentía, un país verde y limpio del oscuro humo de la contaminación y de la corrupción.

Soñé que el domingo día 20 las gentes de mi pueblo y de mi provincia votaban por amor, y no por venganza, votaban sin miedo y sabían lo que votaban, votaban por si mismos y no por la propaganda.




Soñé que elegían a una de las mejores personas que he conocido en mi vida, soñé que ahí empezaba un cambio de esperanza. Y al soñar todo esto ,en mi cara se dibujó una sonrisa de felicidad.

Soñé que Jorge Luis cambiaba las cosas, sin revoluciones ruidosas, sin golpes en la mesa, como él sabe, conciliando, queriendo, hablando, respetando.

Soñé que las gentes de mi tierra votaban libres y que Jorge Luis ganaba, y soñé que no era un sueño y me desperté riendo, feliz de saber que este domingo este país cambia de congreso, porque en Huesca, esa provincia del norte de mi país, decidieron votar a Jorge, decidieron votar a uno de los buenos.

12 junio 2015

Después de 9 años… Carta a la militancia de EQUO Huesca

Han pasado nueve años desde que un grupito de personas empezáramos la andadura de los Verdes en la ciudad de Huesca (Noticia).



En todo este tiempo se ha ido incorporando gente y otras se han ido bajando del burro, pero la esencia del partido sigue estando y creo que, aunque sea un poco, lo hemos sabido transmitir a la ciudadanía y a la política de Huesca, no tanto nuestras ideas (que también) sino nuestra forma de hacer, nuestra sonrisa o buenismo como algunos lo llaman (no sé si por desprecio, envidia o halago)
Punto importante fue la transición a EQUO, ya que nos dio una proyección nacional que hasta ese momento nos estaba costando mucho dar.

Después de nueve años, en la provincia hemos conseguido dos concejales con los verdes (Juan en Alquézar y Adolfo en Murillo) a los cuales no hemos cuidado demasiado, probablemente por falta de estrategias. Sin embargo, este sábado vamos a tener una recompensa al trabajo duro que hemos ido haciendo durante todo este tiempo, ¡por fin un concejal en Huesca!! Después de estar a las puertas en dos ocasiones (no sin un poco de pavor por mi parte)…

¿Esta es la recompensa que nos esperaba? No creo, al menos yo nunca esperé nada, quería hablar de política, luchar para que los que no tienen, tengan, y los que no puedan hablar se les escuche. Me daba pavor hablar en público y sentía como que me venía grande coordinar un partido (máxime cuando una de las estrategias para darnos a conocer pasaba por darme una paliza ;)). Sin embargo, es agradable ver como la ecología política, algo a lo que me aferré hace nueve años, puede llegar a cambiar algo en mi Huesqueta (a la que he abandonado, no sin dolor).

Este sábado lloraré, lloraré al ver que la gente ya nos mira a los ojos y no por encima del hombro, que las risas condescendientes se han convertidos en saludos entre iguales, que por fin tenemos la oportunidad de teñir de verde Huesqueta, que el camino que llevamos parece el correcto y en muy contadas ocasiones nos hemos salido de él, y que poco a poco, y recalco esto porque me parece importante que se haya hecho poco a poco, la ecología política va siendo una realidad (ha dejado de ser el futuro para ser el presente).

Este sábado lloraré y espero no estar solo, espero sentir el cálido abrazo de todas las personas que hemos trabajado para conseguir esto. Espero ver a las que empezaron y no siguieron, las que siguen y las que dudan de seguir.
Tenemos que estar ahí no sólo por apoyar a Íñigo, tenemos que mostrar que detrás de la ecología política hay muchas personas, tantas que atemorice a todos los concejales que estén ahí presentes, que vean que esto no se construye con una persona en los medios y diciendo demagogias.

El sábado a las 12 estaremos en el Ayuntamiento y me gustaría verte ahí por cualquiera de las razones, emociones o sentimientos que he mencionado en este mensaje.


Un abrazo muy fuerte a todas y hasta el sábado

09 mayo 2015

¿Qué me da EQUO que no me dan los demás?

Parece que, últimamente, está de moda cambiarse de partido, optar por otras alternativas en las que explorar la posición que uno tiene, ya sea por búsqueda ideológica, por querer cambiar el mundo de forma más rápida, de formar parte de un grupo más amplio en el que sentirse acogida, por buscar una salida profesional,... y voy a contar el porqué este no es mi caso.

Lo primero que tiene que quedar claro es que en ningún momento deseo faltar al respeto a  nadie ni a ninguna organización, todas se merecen mi respeto.

A pesar de lo que se pueda pensar, nunca fui medioambientalista, no he estudiado biología ni los fines de semana me los he pasado caminando por la montaña, no abrazo árboles, no tengo animales domésticos, no fumo marihuana ni soy vegano. Así que ¿por qué milito en EQUO y no en otra organización? ¿por qué no he aprovechado el auge de otras organizaciones para intentar cambiar el mundo? Todo se remonta al año 2005. Entonces cayó en mis manos un documento llamado “la carta de los verdes mundiales” firmada en Camberra en el año 2001.

Quizás fue casualidad (aunque poco creo en ellas) pero en aquel momento de mi vida buscaba y lo encontré, en forma de carta, firmada por unas personas por las que yo también tenía mis prejuicios. Hablaba, ya por entonces, de justicia social, equidad, mediambiente, participación ciudadana, soberanía, no violencia,... muchas de ellas jamás las había escuchado, pero quizás fue otra cosa la que me llamó la atención, el último punto de la carta, que dice: Nos apoyaremos unos a otros personal y políticamente con amistad, optimismo y buen humor, sin olvidarnos nosotros mismos de disfrutar en el proceso. 

¡Nunca había escuchado nada tan bonito proveniente de la política! y, después de diez años, jamás lo he vuelto a oír en ninguna otra organización, ni siquiera ahora que hay tanta diversidad.

EQUO, los verdes para que nos entendamos, tiene sentido porque tiene en cuenta a la gente, porque las ve en su conjunto, porque ve las relaciones entre ellas y con la naturaleza. EQUO ha cumplido cuatro años y nuestro crecimiento como organización ha sido lento comparado con la vertiginosa aparición de otras. Este crecimiento lento nos ha aportado una cosa muy valiosa y escasísima en política, humildad.

Ahora les lanzo una pregunta ¿prefieren ustedes un tomate grande, hermoso, perfecto pero que ha crecido a un ritmo no natural e insípido?, ¿o uno de esos feos, pequeños, deformes y que se ha pegado en la mata días y días pero que su sabor le hace casi hasta llorar? Con esto espero haber dado respuesta al título de mi artículo.

23 agosto 2014

Generando información

El tiempo que llevo sin escribir en mi propio blog es debido a una noticia que me ronda la cabeza desde hace ya bastante tiempo es la que dice que en el 2020 el ser humano habrá generado un total de 40 zetabytes. Parece ser que en los últimos diez años hemos generado tanta información como la que la humanidad había creado en toda su historia.

Esto debería hacernos pensar bastante a todos y a todas en varias cuestiones, pero una que a mí me preocupa bastante es en qué dedico mi tiempo. Resulta que este año se han publicado más de !1.600.000 libros!, pero es que sólo hoy, se han publicado más de 2,600.000 entradas de blogs.

Así que me planteo si quiero seguir contribuyendo en esta vorágine de datos (los big data) o me dedico a conversar y a seleccionar muy bien lo que quiero leer.

Quizás, cuando empecé a escribir en el blog allá por el año 2006, tenía más sentido, casi nadie tenía un blog y nos seguíamos unos a otros. Ahora muchos blogs son anónimos, otros muchos comparten información muy interesante, y los más son como este, reflexiones personales que, en el mejor de los casos, entretienen un poquito. Es por esto por lo que me he decantado por la segunda opción, es decir, dejar de escribir y hacerlo únicamente cuando tenga que hacer una aportación verdaderamente interesante y que pueda favorecer en algo el desarrollo de la humanidad.

Así que con esta entrada, me despido de este blog y dejo de seguir generando más información. No sin antes dejando un enlace de lo más interesante: big data. Y si alguien quiere saber algo más de mí, que me pregunte y deje de buscar en google ;)
Posted on agosto 23, 2014 | Categorias: